Hasta hace poco teníamos como ley universal que las rodillas no podían sobrepasar la puntera de los pies cuando realizábamos sentadillas. Lo cierto es que a día de hoy hay personas que aún defiende esta teoría a capa y espada, aunque usando la lógica es fácil de desmoronar. ¿Qué puedes hacer si tu fisonomía provoca que sobrepases la puntera?

Analicemos de dónde viene este mito y por qué no tiene mucho sentido.

¿Por qué nace este mito?

Estoy segura de que en un futuro se conocerán como falsos mitos algunas de las creencias de la actualidad. El problema está en cuando nos aferramos a antiguas investigaciones y no se vuelven a re-interpretar los datos para conocer si realmente están en lo cierto.

Sobre 1950 se iniciaron varios estudios sobre las sentadillas y la influencia que tenían en la rodilla, la cadera y el tobillo. Uno de ellos, con autor al Dr. Klein, se dio cuenta de que existía una mayor inestabilidad en la sentadilla de los halterófilos profesionales comparándola con la sentadilla clásica que realizaron personas no profesionales. Es por eso que nace el mito de que no deberían sobrepasar las rodillas la puntera de los pies; es decir, limitar la flexión de rodilla.

sentadillas

¿Qué ocurre cuando limitamos la flexión de rodilla?

Una vez conocido este estudio, la población desterró la realización de sentadillas profundas, sin ser conscientes del problema que puede derivar.

Según los detractores de la sentadilla profunda o de sobrepasar la puntera, el riesgo de lesión es mucho mayor porque existe más torque en la articulación. De hecho, limitando el movimiento de la rodilla, se reduce un 20% el torque. ¿Pero qué ocurre con el torque en la cadera? Si restringimos el movimiento de las rodillas, estaremos aumentando el riesgo de lesión en la cadera.

Como se puede apreciar en la imagen, con tal de no pasar la puntera con las rodillas, adoptamos malas posturas que pueden crear sobrecargas en la zona lumbar.

El desplazamiento de la rodilla depende de dos factores:

  • La fisonomía del deportista. Dependerá de la longitud del fémur, respecto a la tibia y el tronco. Lógicamente, si tienes el fémur largo, tus rodillas tenderán a ir hacia delante.
  • La apertura de los pies. Cuanto más separados tengas los pies, el desplazamiento de las rodillas será menor para mantener la espalda neutra y el pecho erguido.

De todas formas, debes ser consciente de que no todo el mundo está capacitado para hacer una sentadilla profunda. pese a que estamos ante un movimiento natural de los seres humanos, con el paso de los años perdemos el hábito de esta postura. Quizá en gran parte sea culpa de estar demasiado tiempo sentado en una silla. La cadera pierde rotación, el tobillo no está fuerte, sufrimos acortamiento del psoas, etc.

Saca de tu mente el mito de que no puedes desplazar las rodillas y no le pongas límites.