El método pilates es muy eficaz y tiene grandes beneficios para tu salud física y mental. Es posible realizarlo independientemente de la edad y condición física, ya que se puede adaptar la intensidad. En ocasiones, requiere cierto material de apoyo. Hoy te hablamos del aro mágico y te explicamos cómo utilizarlo.

En las sesiones de pilates suelo, podemos utilizar una gran variedad de material complementario, para aportar diferentes intensidades al ejercicio. De este modo, disponemos de fitball, bandas elásticas o rodillo, entre otros. Aunque ninguno de ellos suele ser imprescindible para poder desarrollar la disciplina, es cierto que complementan de una forma muy importante algunos movimientos. Así, podemos añadir intensidad, mantener la correcta posición del cuerpo, facilitar el ejercicio o acomodar la postura. Hoy te hablamos del aro mágico, magic circle o flex ring.

¿Qué es el aro mágico de pilates?

Se trata de un aro de 40 cm de diámetro, aproximadamente. Su material es flexible y dispone de dos agarres a ambos costados. Estos son de goma y resulta muy cómodo sujetarlo para ejecutar los diferentes movimientos. El aro mágico es muy versátil, ya que se puede utilizar tanto en las manos, como en rodillas o tobillos. Éste es un ejemplo de material que sirve tanto para aportar dificultad a un ejercicio, como para facilitarlo o llevar a cabo una corrección postural.

¿Cómo se utiliza el aro mágico de pilates?

Como te hemos contado, sus aplicaciones son diversas. Sin embargo, resulta especialmente adecuado para aportar un esfuerzo adicional en la rutina. De esta forma, dicho material nos va a exigir ejercer cierta presión sobre él; siempre desde ambos agarres. La presión se puede llevar a cabo tanto hacia el interior, es decir, tratando de acercar ambos agarres; o al contrario, alejándolos, como si quisiéramos deshacer la forma circular estirando hacia fuera. Es muy importante que la espalda esté bien alargada, la curvatura lumbar controlada y los hombros hacia abajo y hacia atrás.

Una manera de utilizarlo, es cogerlo por los agarres con ambas manos y alargar los brazos al frente, a la altura del pecho. Los hombros deben permanecer abajo y el cuello alargado como si tiraran de un hilo desde el cielo. Activa abdomen y glúteos, y no bloquees las rodillas; mantenlas ligeramente flexionadas. Una vez lograda la colocación correcta, ejerce pequeñas contracciones musculares presionando el aro. Notarás el trabajo de una forma muy eficaz y profunda. ¿No nos crees? ¡Pruébalo!