Son muchas las personas que se atreven a realizar el Camino de Santiago, ya sea por devoción o por superación personal. Así que antes de iniciarte en la aventura, prepárate bien y establece todo antes de salir. Como bien sabrás, existen varias rutas para realizar el Camino según la dificultad, los kilómetros, el paisaje o el hospedaje; si es la primera vez que lo vas a hacer, escoge una ruta asequible y repite en el futuro con un poco más de dificultad.

Nosotros te vamos a dar algunos consejos en el aspecto deportivo para que tu cuerpo esté preparado y sufra lo menos posible.

¿Cómo me preparo físicamente para el Camino de Santiago?

Olvídate de ponerte a caminar varios kilómetros durante días sin haber tenido una preparación física. No vamos a pedirte que seas una persona con un rendimiento deportivo alto, pero al menos vas a tener que adecuar tu cuerpo durante 3 meses antes.

Seguro que alguna vez habéis vivido la sobrecarga de las piernas después de haber estado turisteando por alguna ciudad todo el día; ahora imagina que vas a estar con esa fatiga muscular durante días, mejor evitarlo, ¿no?
Para ello vamos a tener que habituar a nuestro cuerpo poco a poco. Lo ideal es empezar a prepararnos con el mismo calzado que vayamos a usar en el Camino, así evitaremos rozaduras y ampollas por el roce y moldearemos las zapatillas o botas de montaña justo a tiempo.

Un buen entrenamiento sería empezar por hacer rutas sencillas, en terrenos de montaña, unos 4 días a la semana. De forma progresiva, debemos ir aumentando la duración de las rutas y en las últimas dos semanas de nuestra preparación, es aconsejable empezar a cargar con la mochila e ir llenándola poco a poco. Tenemos que preparar nuestro cuerpo completamente, tanto piernas como espalda son los grandes pilares del Camino.

Es importante que vayáis a disfrutar de la experiencia con una buena forma física y mental, así evitaremos también el abandono de la prueba. Ya sabéis, en el deporte cuando el cuerpo dice “no”, la mente siempre puede forzar un poco más.

¿Cuál es el calzado más adecuado?

El calzado puede tener el 60% de importancia en nuestro Camino. Si elegimos de manera inadecuada, podemos vernos obligados a abandonar o sufrir lesiones.

Descarta la idea de llevar las zapatillas de running. Ninguna está diseñada con materiales aptos para andar sobre piedras, así que es mejor prevenir cualquier torcedura de tobillo comprándonos unas botas o zapatillas de montaña. En las botas puedes encontrar el inconveniente de que son un poco más pesadas que las zapatillas, pero juegan con la ventaja de tener sujeción en el tobillo.

Lo hemos dicho antes, pero por si acaso: NO estrenes calzado. Moldéalo y hazlo tuyo, pero tampoco llegues a desgastarlo. Un zapato dado de sí también puede hacernos rozaduras y no nos aportará la misma estabilidad.

Los calcetines también son de vital importancia. Olvídate también de usar calcetines con costuras, de algodón o de lana. No solo te harán rozaduras, sino que además no te dejarán traspirar. Y ya sabes… ¡puede aparecer el pie de atleta! Así que apuesta por unos de fibra para mantener los pies secos.
Cuidado también con usar dos calcetines en el mismo pie. Puede sacarte de un apuro si te pilla en plena lluvia y te estás empapando, pero no lo uses como regla general porque harás el que sudor aumente (sobre todo en verano).

Seguro que no has caído en que también debes llevar unas chanclas en tu mochila. De esta forma estarás previniendo la aparición de hongos en los pies al compartir ducha  en los albergues y permitirás descanso a tus pies después de cada etapa.

¿Qué alimentación debo tener durante la ruta?

Lógicamente, el gasto energético que tendrás diario es muy elevado al que tienes en tu día a día. No te recomendamos que aproveches el Camino para adelgazar, es importante que te alimentes correctamente para aguantar sin lesionarte, sufrir calambres o problemas peores. ¡No cometas ninguna locura! Lo más recomendable es comenzar el día con un buen desayuno e ir tomando alimentos ligeros y energéticos (como frutos secos) a lo largo de la etapa para no fatigarnos. Una vez que acabemos la jornada y estemos descansados, podremos retomar las fuerzas necesarias para afronta un nuevo día.

Es importante también que te hidrates correctamente, especialmente en épocas de calor. Lleva contigo una cantimplora si así lo determinas, aunque el recorrido más largo que podrías hacer sin tener una botella de agua sería de 15 kilómetros. Para algunas personas es soportable, pero otras prefieren asegurarse llevando una botella en su mochila. Puedes tomar bebidas isotónicas para recuperar sales minerales y llenarte de energía.

Seguro que si te has informado sabrás que existen los típicos menús de peregrinos, pero ándate con cuidado de no llegar tarde y que la cocina esté cerrada. Ten localizado siempre algún supermercado cerca para poder comprar un bocadillo.