La mayoría de los que entrenamos somos conscientes de qué tenemos que hacer para evitar lesionarnos y rendir de forma óptima. Pero fuera de la teoría y de la práctica en el gimnasio, tenemos unas 22 horas restantes en el día te pueden fastidiar nuestro entrenamiento. Algunos hábitos diarios parecen inofensivos pero pueden estar afectando a nuestra anatomía, de manera que se obstaculice nuestro progreso o se provoque una lesión.

Te cuento 4 hábitos que pueden estar arruinando tu entrenamiento.

Dormir boca abajo

Parece inofensivo, ¿verdad? Pero la manera en la que duermes puede afectar negativamente a tu cuerpo. Dormir boca abajo causa hiperextensión y comprime la columna lumbar, llegando también a dañar los músculos del cuello. Imagina estar más de 2 horas mirando hacia un lado, sin girar el cuello, ¿no crees será doloroso cuando vengas a adoptar una postura normal? Pues hazte a la idea de lo que se puede dormir boca abajo y con la cabeza mirando hacia el lado.

Adoptar esta postura durante años, agrega presión a las articulaciones y los nervios, provocando una degeneración de la médula espinal y desarrollando problemas de salud. Evidentemente, también puede producir una disminución del rango de movimiento y afectar al sistema nervioso. Así que, ¿cómo pretendes realizar sentadillas o peso muerto?

Procura siempre de su cama y almohada te ayuden a mantener el cuerpo en una posición natural. No será fácil que dejes de realizar un hábito que llevas haciendo mucho tiempo, pero a la larga tu postura y tu cuerpo te lo agradecerán. Evita que tu columna se hunda en el colchón, duerme en posición fetal y, a ser posible, con una almohada entre las piernas para alinear tus caderas.

“Crujir” tu cuello

¡Oh, sí! Estoy segura de que en tu entorno hay alguien que le encanta crujir el cuello, y mirar a todo el mundo con cara de pena después del sonido. El cuello es una de las zonas más sensibles e importantes del ser humano, por lo que imagínate la mala idea que es “ajustárselo”.

El problema no es el sonido que se produce por las pequeñas burbujas de aire que están dentro del fluido que lubrica nuestras articulaciones, sino que el movimiento que realizamos afecta a nuestra columna vertebral.
El automasaje, a pesar de ser temporal y rápido, puede provocar hipermovilidad y problemas de estructura largo plazo. Además, no verás a nadie que tan solo lo realice una vez al día. El que lo hace, lo hace más de una vez. Esto hace que los ligamentos se estiren y con el paso del tiempo se vuelven menos estables, por lo que es totalmente negativo para el movimiento. Esa inestabilidad afectar tanto a la columna cervical como al cuello.

En caso de necesitar relajar tu cuello, lo recomendable es que acudas a un fisioterapeuta que te realice un masaje de disfunción muscular y relaje los puntos gatillo.

Pasar demasiado tiempo sentado

El cuerpo del ser humano no está diseñado para pasar demasiado tiempo sentado. Estamos destinados al movimiento, pero la mayoría de trabajos implica que debemos pasar mucho tiempo sentados. Aunque no lo creas, esto provoca que los flexores de la cadera y los isquiotibiales se acorten y se tensen, además de debilitar los músculos que sostienen la columna vertebral.
Esta debilidad, sobre todo en los glúteos, provoca que la pelvis se mueva hacia delante y ejerza una mayor presión en la columna lumbar.

Solo te hemos hablado de la parte baja de la espalda, pero imagínate lo que implica empujar la cabeza hacia delante. Se crean muchos dolores de cabeza, cuello y hombros. Asimismo, tu cuerpo se termina adaptando y si pasas la mayor parte del día sentado, recibe con normalidad a la rigidez muscular y el equilibrio deficiente.

Cambiar está en tu poder. Si crees que ser activo significa entrenar una hora de gimnasio, estás equivocado. Debes mantenerte activo durante todo el día y, si trabajas sentado, realiza descansos con la mayor frecuencia posible.