Hace unos meses te dimos unas pautas generales sobre cómo prepararte para realizar por primera vez el Camino de Santiago. Con la aproximación del buen tiempo y de las vacaciones, realizar esta peregrinación a modo de meta deportiva es una práctica bastante común. Aunque su origen sea religioso, cada vez son más los deportistas que quieren conocer si serían capaces de aguantar varias horas andando, durante varios días.

Es una de las peregrinaciones más antiguas de Europa y es necesario que te prepares bien, tanto física como mentalmente, para poder superarla. Lo ideal es tener cierta cualidad física para que no nos sea tan duro, así que hoy te vamos a dar algunas claves para que empieces a entrenar focalizando tu objetivo.

¿Hay que entrenar solo la resistencia?

No todos parten de la misma base, ni tan solo debemos realizar ejercicio de resistencia (andar varias horas al día). Será importantísimo entrenar fuerza para desarrollar los diferentes grupos musculares y así reducir las lesiones o dolores durante la sobrecarga continuada del equipaje.

Entrenamiento de fuerza

Todos los grandes grupos musculares deben estar fortalecidos para afrontar tu peregrinación con suficiente potencia. Sería recomendable que al menos dedicases 2 o 3 veces a la semana en trabajar la fuerza, sobre todo en aquellos músculos que más vamos a ejercitar (core, espalda, hombros y tren inferior).

Cargar con una mochila pesada durante una hora puede ser llevadero, pero cuando tengas que cargarla varias horas al día… O tienes preparada la musculatura, o acabarás con una lesión importante. Entrenar la fuerza te asegurará el disfrute de tu camino sin sobrecargas ni dolores. Recuerda que tienes que disfrutar de la experiencia también.

Entrenamiento de resistencia

Por supuesto, tu resistencia será tu mejor aliado. Es el tipo de entrenamiento que la mayoría, por inercia, suele realizar. Se trata de realizar rutinas parecidas a las condiciones del camino, es decir, ejercitarnos en terrenos con desniveles o llevando el equipamiento similar al de la ruta.

Lógicamente, no puedes empezar a entrenar realizando 4 horas seguidas a pies. El progreso debe ir aumentando paulatinamente en un 30%. Si tienes en mente realizar 30 kilómetros al día durante tu peregrinación, comienza haciendo unos 60 kilómetros a la semana.
Intenta no sobrecargarte para poder seguir rindiendo a la misma intensidad en el resto de entrenamientos. Incluso puedes intercalarlo con entrenamientos de carrera continua a un paso moderado.

¿Cuáles son las máquinas recomendables para entrenar?

Por supuesto, entrenar al aire libre es un factor fundamental. Esto nos ayudará a trabajar con el terreno, los ritmos, las distancias y el ambiente rural.

Aun así, también son de gran ayuda las máquinas de gimnasio como las elípticas, las de remo, las cintas y las bicicletas estáticas. Estaremos trabajando la resistencia sin dañar nuestras articulaciones y podremos jugar con los diferentes ritmos e intensidades.
Además, la maquinaria de fuerza será ideal para nuestros días de entrenamientos de fuerza.

¿Cuánto tiempo antes debo empezar a prepararme?

Como te decíamos antes, no todas las personas parten de la misma base física y, por supuesto, no todas eligen la misma ruta. El Camino de Santiago ofrece numerosas alternativas, con distancias diferentes y con una duración de más o menos días.

Si eres una persona deportista con buena condición física, con empezar a entrenar 6 meses antes podrías realizarlo de forma solvente. En cambio, en personas sedentarias se recomendaría entrenar mínimo con 12 meses de antelación para trabajar eficientemente la resistencia y la fuerza.