Realizar entrenamientos de solo resistencia te hará ser deficiente en otras capacidades deportivas. Cuando te contamos cómo debía ser el entrenamiento para estar en forma, te hablamos de que era fundamental incluir los ejercicios de fuerza para mantener los músculos activos y sanos.

Lo cierto es que muchos deportistas que realizan principalmente ejercicios de cardio, no saben en qué momento del entrenamiento deberían trabajar la fuerza y la musculación. Te damos  unas pequeñas pautas para entender cuándo sería mejor para tu rendimiento deportivo.

¿Cómo planificarte si haces running?

Lógicamente, para todos los casos nos vamos a referir a entrenamientos en el que quieras trabajar tanto la fuerza como la resistencia. Si prefieres realizarlos en días separados, no deberías tener problema algino para organizarte.

Mi recomendación en que primero calientes y luego realices tu sesión de pesas, máquinas o fuerza con tu propio cuerpo. Seguidamente, dale caña a tu tirada larga.
Incluso, también sería interesante que combines series de musculación con series cortas de running (200-1000 metros).

¿Y en ciclismo?

Para los que apuestan por el entrenamiento con bicicleta, el entrenamiento debería ser similar al de los runners. Lo ideal es realizar el entrenamiento de fuerza antes de rodar, además de que también podrías incorporar sesiones con foam roller.

Tendría poco sentido hacer series de musculación si arrastramos un músculo fatigado; el rendimiento no sería el mejor de todos.

En natación, ¿antes o después?

¡Uy! Que pensabas que haciendo natación no necesitarías hacer entrenamiento de fuerza, ¿eh? Es cierto que este deporte es muy agradecido para aumentar la potencia y la fuerza en el tren superior, pero añadirle sesiones de musculación te asegurarán mejorar las marcas y reducir las lesiones.

Se recomienda que realices trabajos con pesas después de nadar. Si lo realizas antes, el músculo va fatigado y más compacto; ser menos flexible en el agua no es un buen estado.