Practicar deportes acuáticos es una excelente opción durante todo el año. Sin embargo, la llegada del verano nos anima a estar durante más tiempo en remojo. Ya sea en la piscina o en el mar, puedes aprovechar para realizar ejercicios de tonificación y lucir un cuerpo escultural este verano.

¿Es posible realizar ejercicios de tonificación en el agua?

Cuando nos bañamos en la piscina somos más propensos a ejecutar algunos movimientos con los que sentimos que nuestro cuerpo trabaja. Y es que cualquier movimiento llevado a cabo bajo el agua, requiere más esfuerzo. Esto se debe a la resistencia que ésta ejerce sobre nuestro cuerpo. Por otro lado, cuando estamos en la playa en lugar de en la piscina, se nos olvida que también podemos tonificar nuestra musculatura y ponernos en forma. Además, el vaivén del mar, puede suponer un extra de intensidad, a la hora de ejercitarnos.

Si eres de esos a los que les gusta ser creativos en su entrenamiento, aprovecha los meses de calor para sumergirte en el agua y variar un poquito tus rutinas. Si tu objetivo es mantenerte en forma y tonificar tu cuerpo, presta atención a los siguientes ejercicios. Son fáciles, prácticos y divertidos. ¿Qué más se puede pedir?

Ejercicios de tonificación para realizar en el mar

 ¡Corre!

Tú que haces running como si nada, ¿Qué pasa cuando lo intentas en el mar? La intensidad se incrementa y parece que no podemos lograr un ritmo veloz. Ponte en marcha sin pretender ir rápido. Simplemente ejecuta las zancadas y nota como tus piernas deben aumentar la fuerza para lograr avanzar. Es un ejercicio muy bueno para fortalecer la musculatura y muy beneficioso para la circulación sanguínea.

¡Salta!

Realiza saltos militares abriendo y cerrando piernas, al mismo tiempo que tus brazos suben y bajan. Procura que el agua te llegue a la altura de tus hombros. De esta manera, además de tonificar las piernas, estarás trabajando la parte superior. Haz tantos como puedas o márcate varias series de 15 repeticiones.

Sentadillas y apertura de brazos

En esta ocasión, haciendo uso de tu coordinación, realiza sentadillas al mismo tiempo que abres y cierras los brazos. Hazlo de la siguiente manera: Cada vez que bajes tu sentadilla, junta las palmas de las manos frente a ti con los brazos estirados. Cuando vuelvas a elevar las caderas, abre de nuevo los brazos a los laterales.