Un buen estado del equilibrio, constituye una parte muy importante de nuestra salud. La estabilidad y el equilibrio, son dos aspectos que no solemos tener en cuenta hasta que se hace evidente la necesidad de mejorarlos. Anticiparse, sin duda, es la mejor opción.

Hay diversos factores que pueden desencadenar en una alteración de nuestro equilibrio. Pero, lo recomendable, es no esperar a que estos se manifiesten. Trabajar este aspecto como lo hacemos con nuestra musculatura, o el estado de nuestra piel y cabello. Hay muchos ejercicios que mejoran esta condición y que te harán sentir más fuerte, estabilizado y, en consecuencia, sano.

Ejercicios para mejorar el equilibrio

Desplazamiento lateral

Anda hacia un lado separando una pierna, y acercando la otra sobre una superficie lisa. Realiza este movimiento 8 veces hacia la derecha, y repite a la izquierda. Puedes colocar las manos sobre la cintura, y relajar los hombros. No se trata de que estés tenso, sino de caminar con normalidad hacia ambos lados.

En línea recta

Dibuja en el suelo una línea recta imaginaria. Anda sobre ella de puntillas, con los brazos extendidos en diagonal hacia el suelo. Realiza alrededor de 10 pasos hacia adelante, y deshaz el camino. Para volver al lugar de inicio puedes darte la vuelta y retroceder sobre la línea o, si te atreves, caminar hacia atrás. Cuando hayas terminado, repite el mismo ejercicio, pero esta vez, sobre los talones.

Sobre un pie

Colócate de pie con la espalda estirada. Relaja los hombros y no tenses las rodillas. Contrae el abdomen y siente la estabilidad, apoyando bien las plantas de los pies en el suelo. Si realizas descalzo el ejercicio, notarás mejor la sensación de adherencia al suelo. Cuando estés preparado, lleva una pierna estirada hacia atrás, al mismo tiempo que el torso bascula hacia delante. Se debe dibujar una línea recta desde tu cabeza, hasta el pie que está en el aire. Mantén unos segundos y vuelve. Conforme vayas adquiriendo soltura, podrás hacer este ejercicio levantando más la pierna.

Realiza 5 repeticiones con cada pierna.

Relájate y libera tensiones

Cuando hayas hecho los tres ejercicios anteriores, échate en el suelo sobre una esterilla o alfombra. Es importante liberar la tensión de los hombros y la espalda. Ésta tiene consecuencias directas con el estado de equilibrio. Por lo tanto, túmbate boca arriba y lleva las piernas flexionadas hacia la derecha. Gira tu cabeza hacia el mismo lado, y alarga hacia arriba, pegado al suelo, el brazo contrario. Aguanta 20 segundos y cambia de lado.