Entrenar de forma intensa puede hacer que al día siguiente pongas todo tipo de caras al levantarte de la cama. El dolor muscular es muy habitual en los entrenamientos, sobre todo en principiantes o expertos que hacen ejercicios nuevos y estimulan zonas que no están acostumbrados.
El dolor muscular relacionado con el deporte suele empeorar uno o dos días después del entrenamiento y luego comienza a calmarse con el paso de los días.

No se sabe a ciencia cierta qué causa el dolor de tus músculos, pero se piensa que puede estar relacionado con microtraumas o daños estructurales en el tejido muscular por levantar peso. Además de la inflamación unida a ello mientras los músculos tratan de repararse.
Debes tener claro que sentir dolor no es sinónimo de progreso, de hecho podría ralentizar tu rendimiento.

Te contamos cuatro cosas que no debes hacer, bajo ningún concepto, cuando te duelan los músculos.

Cambias de rutina constantemente

Uno de los consejos más escuchados es que tienes que variar tu rutina cada cierto tiempo para evitar que el cuerpo se acostumbre. Es cierto, nuestros músculos necesitan estímulos nuevos, pero no se forma constante. Si todos los días entramos al gimnasio y hacemos rutinas diferentes, los músculos no se terminarán de adaptar y el dolor no cesará.

No existirá la oportunidad para que procesen el estímulo y el dolor muscular aumentarán en cada sesión de entrenamiento. Si piensas que este puede ser uno de los motivos, prueba a no variar con tan poco margen de tiempo. Lo ideal es cambiar la rutina cada 3 semanas.

Varias la técnica de los ejercicios

Es muy fácil observar cómo hay personas que entrenan con dolor en sus músculos, por el simple hecho de que modifican la técnica del ejercicio. Por ejemplo, en un curl de bíceps se suele tender a implicar todo el tren superior para realizarlo, cuando realmente tan sólo se debería mover el bíceps.

Cambiar la técnica puede llegar a lesionarnos gravemente. Si te duelen los músculos, no realices ejercicios en los que descuides la postura o el rango de movimiento. Sé que suele salir de forma involuntaria, pero puede repercutir en otras zonas que no están doloridas.
Prueba a reducir las repeticiones o el peso para seguir entrenando con el movimiento correcto.

No te quedes parado totalmente

Todos hemos pasado alguna vez por esos momentos en los que hacer cualquier movimiento, te hace dar un pequeño respingo. El problema está en que hagas un descanso total y no te muevas nada en absoluto. Las articulaciones necesitan moverse para mantenerse lubricadas y no sufrir problemas en los movimientos.

Por ejemplo, si tienes los cuádriceps doloridos, tendrás que mover la rodilla y la cadera, a pesar de tener molestias en los músculos. Es normal que esto suceda, pues los músculos se contraen para incidir sobre las articulaciones y que estos se muevan. Si nos quedamos quietos completamente en la cama o en el sofá, provocaremos que los músculos se pongan rígidos y no termine de cesar el dolor.

Descansa y haz ejercicio levemente para mantener la circulación activa y crear endorfinas que alivien tu dolor.

Haces entrenamientos excéntricos con dolor

Hace unas semanas os contamos qué son los ejercicios en negativo y por qué pueden mejorar nuestro rendimiento. La realidad es que hacer entrenamiento excéntricos con dolor puede hacer que se agrave mucho más la situación.

Huye de este tipo de entrenamiento si sientes un dolor extra después de los ejercicios y, si es necesario, descansa durante unos días. Recuerda que no hay prisa para conseguir un objetivo.