Casi cualquiera ha experimentado un dolor agudo a mitad de una carrera o entrenamiento. Quizás hayas podido terminar tu sesión, pero al finalizar el día te habrás encontrado con que no podías ni apoyar el pie.

Te comento algunos consejos para recuperarte de la lesión cuanto antes.

Acude a un profesional de inmediato

No seas reticente a ir al médico para conocer cuál es el problema que tienes. Muchas veces agravamos la lesión por esperar unos días a ver si se me pasa el dolor.
Evita perder el tiempo preguntándole a Google, yendo al fisioterapeuta o a tu médico de cabecera. Acude directamente a un podólogo (en el caso de que la lesión sea el pie) para que realice las pruebas pertinentes y no te haga perder tiempo de recuperación.

Busca un profesional que aporte una solución

En vez de centrarte en lo que no puedes hacer, preocúpate por conocer lo que estás dentro de tu límite. Hay profesionales quedan las recomendaciones de manera negativa (no puedes andar, no puedes nadar, no puedes correr…), pero debes preocuparte por preguntarle lo que puedes hacer.
Aunque es muy fina, existe una diferencia entre dolor y daño. Por ejemplo, montar en bicicleta puede ser doloroso, pero los especialistas aseguran que no va a causar más daño. Al igual que subir cuestas está fuera de tu alcance, pero puedes montar a caballo.

Intenta no enmascarar el dolor

Evidentemente, los primeros días de una lesión grave necesitarás tomar algún tipo de analgésico, pero en cuanto puedas te recomendaría evitar enmascarar el dolor.
Para curarnos correctamente es necesario asegurarnos de no crear una situación que nos vuelva a crear la otra lesión. Una inyección de calmante o cortisona puede enmascarar el dolor, pero no permite que la curación sea adecuada. Por ejemplo, si nos lesionamos el tendón de Aquiles, el calmante puede hacer que tengamos el pie flexionado y el tendón no termine de cicatrizar correctamente.

Si estás apuntado en alguna competición, no entres en pánico

La mayoría de eventos cuentan con un seguro de cancelación en el caso de que sea un problema médico. En vez de volverte loco pensando en que vas a perder dinero por todas las competiciones en las que te habías apuntado y que no vas a poder correr, ponte en contacto con la organización para conocer cuál es la fecha límite y la tarifa de cancelación.

Toma la suplementación adecuada

Aunque nunca hayas pensado en tomar suplementos cuando tienes una lesión, te aseguro que pueden ayudar a tu cuerpo a recuperarse antes, sobre todo si la lesión se trata de hueso o de algún tejido.

El calostro y la lactoferrina son dos suplementos que ayudan a sanar más rápido, además de la curcumina, que es perfecta para aliviar el dolor y trabajar bien la inflamación.

Cuida tu alimentación

No te puedes hacer una idea de lo importante que es la alimentación en un proceso de curación. Es necesario que lleve una dieta antiinflamatoria un poco más estricta.
La mayoría de las lesiones provocan inflamación, y no te creas que es algo negativo. La inflamación puede ser buena ya que ayuda a reparar el área dañada. El problema surge cuando introducimos inflamación adicional en el cuerpo, que ralentiza el proceso de curación. Aunque lleves una alimentación saludable y variada, sería conveniente que elimines ciertos alimentos inflamatorios como las hamburguesas, el trigo, productos ultraprocesados y azucares refinados.

Realiza entrenamientos de alta intensidad

Todo dependerá de la lesión que tengas, pero puedes hacer bombear a tu corazón de forma intensa aunque solo puedas montar en bicicleta con una pierna. Tienes que tratar de mantener o aumentar y estado físico sin cargar el área lesionada.

Digamos que una buena forma física se divide en fuerza y la capacidad que tiene la sangre para transportar el oxígeno.
Hay estudios que demuestran que los ejercicios anaerobicos de alta intensidad causan un aumento de glóbulos rojos. Y aunque pienses que solo puedes realizar intervalos de alta intensidad corriendo, te aseguro que haciendo un circuito de 30 segundos de trabajo y 3 minutos de descanso durante 10 veces, te hará trabajar intensamente.

Entrena otras partes del cuerpo

¿Tienes una pierna o un brazo lesionado? Pues no te impide nada seguir entrenando el resto del cuerpo. Tendrás que tener en cuenta que no puede cargar la zona afectada, pero así evitarás la atrofia por llevar varias semanas sin entrenar.

Curiosamente, un estudio descubrió que cuando se necesitaba una sola pierna también se mostraba crecimiento en la pierna no utilizada. No creció tanto como la que se ejercitó, pero al cuerpo le gusta intentar mantenerse equilibrado.