Dar el paso para apuntarse en el gimnasio suele ser costoso y viene acompañado de varios derrumbamientos de barreras mentales. Salir de la zona de confort siempre es difícil, más aún si vamos a aventurarnos solos y sin nadie que nos haga de apoyo.
Los consejos que te vamos a dar son básicos para tus primeros días de gimnasio, pero no evitarán que seas el novato. ¡Hazte con el gimnasio desde el primer día!

Investiga tu gimnasio

Antes de apuntarte en un gimnasio, infórmate sobre los servicios que ofrece. Hay empresas que tienen numerosas clases colectivas, sala fitness, entrenadores personales, piscina, saunas, duchas gratis o de pago, horarios limitados (mañana o tarde), etc… Dependiendo de tus necesidades debes valorar cuál te conviene más.

El precio también es importante, pero no te dejes llevar sólo por eso. Muchos gimnasios con precios bajos tienen unas instalaciones peores cuidadas o mucha masificación de personas. Recuerda que para lograr un buen rendimiento, tu descanso entre ejercicio y ejercicio tampoco puede demorarse en 15 minutos; así que esperar para el uso de máquinas puede pasarte una mala factura, a parte de una pérdida de tiempo.

Sé coherente con la distancia que hay desde tu trabajo o desde tu casa. Si te apuntas para hacer deporte antes o después del trabajo, búscalo cerca para no llegar tarde y aprovechar el tiempo. En cambio, si vas a ir desde casa, mi consejo es que te lo busques un pelín retirado (unos 10 minutos andando). Vamos a ser realistas, abonarte a un gimnasio que está demasiado lejos, aumentará las posibilidades de que no vayas; pero buscarlo a unos 10 minutos a pie puede ser beneficioso como calentamiento antes de entrenar. ¡Deja aparcado el coche o la moto y camina!

Si deseas un gimnasio que imparta una disciplina en concreto, el precio aumentará considerablemente, pero jugarás con la garantía del trato con expertos. No es lo mismo apuntarte a un gimnasio en el que impartes Crossfit dos horas a la semana, que apuntarte en un BOX. Esto también sería aplicado a artes marciales, por ejemplo.

Consejos como principiante

Al gimnasio no tienes que ir con la intención de hacer amigos, o sí, pero sí estaría bien que crearas vínculos para entrenar más motivado. No es necesario pedir las redes sociales el primer día (de hecho puede ser incómodo), pero sí puedes hacer comentarios entre colegas de entrenamiento para no sentirte solo.

Ser tímido no conlleva nada bueno, pregunta a los monitores o entrenadores. No eres el primero que llega nuevo a un gimnasio y nadie mejor que ellos podrán asesorarte en entrenamientos y realización de ejercicios. Es muy común que no sepas cómo adaptar las máquinas a ti, ¡pregunta! Seguro que hay algún compañero de fatigas cerca para ayudarte.

Por supuesto, lleva contigo una toalla (a ser posible de microfibras) y una botella de agua. Es obligatorio usar toallas en las máquinas para mantener una higiene y que el próximo que la use no resbale con el sudor. Incluso, si eres un poco escrupuloso, puedes usar los guantes de pesas para protegerte de los callos y de los sudores de otros compañeros.

Es importante que te lleves alguna muda para cuando termines de entrenar. Si eres de los que no se duchan en el gimnasio porque prefiere hacerlo en casa, acuérdate de llevarte alguna camiseta limpia para poder cambiártela por la sudada. No es que sea cuestión de higiene, que también, sino que así evitarás caer en resfriados con los cambios de temperatura. En cambio, si te duchas en los vestuarios, ¡no olvides llevar chanclas para prevenir hongos en tus pies!

Como todo, el primer día procura no ser un agonías. Aunque te pases entrenando tres horas seguidas, no vas a lograr resultados más rápidos. Al igual que empezar a trabajar con un peso excesivo, puede ser muy perjudicial para tus músculos. Poco a poco, no tengas prisa. Lo importante es aprender a dominar la técnica con poco peso e ir aumentando según la controles.

Te acabarás enganchando

Pese a que muchos ven el gimnasio como algo aburrido y metódico, seguramente te estés apuntando por querer mejorar tu físico, pero te aseguro que te quedarás por las relaciones que creas y tu mejora de salud. Trabajar tu cuerpo no solo te hará mejorar tu autoestima con los progresos que veas en ti, sino que también hará que duermas mejor.

Complementar tus entrenamientos con una buena alimentación es fundamental. El 70% de tu cambio está en cómo te nutras. Dependerá de si quieres coger peso o adelgazar, pero ineludiblemente vas a tener que comer para gastar energía. Llevar una dieta hipocalórica puede traerte problemas como mareos o pérdidas de conocimientos, así que aliméntate con cabeza.

Y por supuesto, el buen ambiente que hay en los gimnasios hará que estés deseando volver al día siguiente. ¡Muchos organizan hasta fiestas!