Aparentemente, hacer yoga no es una actividad de alto riesgo, pero no son pocas las personas que salen lesionados de una clase. Podemos encontrarnos gente con trastornos degenerativos de los hombros y caderas, dolores de cabeza, lesiones en el cuello y la columna vertebral e, incluso, accidentes cerebrovasculares. ¿Todo esto es posible que ocurra en una sesión en la que trabajamos la respiración y algunas poses?

A pesar de que parezca una práctica inofensiva, es necesario entrenar de forma inteligente y segura (como si levantases peso o hicieras CrossFit). Evidentemente, hacer yoga con un monitor experimentado te ayudará a tratar y rehabilitar con éxito algunos problemas musculoesqueléticos, lesiones en el hombro y la columna vertebral, dolores de espalda, ciática, etc. Pero debes tener cuidado y seguir los siguientes consejos para no lesionarte:

Escucha a tu cuerpo

Por desgracia, tan solo escuchamos a nuestro cuerpo cuando hemos caído en una lesión. Antes de llegar a ese extremo, el organismo manda «avisos» y «alarmas» de manera intuitiva para avisarte de que las poses no te están viniendo bien. Cuando haces yoga en una clase, es importante que no superes los límites de tu cuerpo. Si te sientes fatigado, con dolor o con alguna tensión, es señal de que estás presionando demasiado.

Sé inteligente

Iniciarte en el yoga no debe ser un pensamiento tomado a la ligera. Investiga, conoce lo que vas a realizar y tómate tiempo para decidir. Leer libros y revistas sobre esta actividad, te ayudará para saber qué estilo te conviene más.

Prepárate con el mejor material

Para una buena clase es esencial que te hagas con el mejor material. En la mayoría de gimnasios o estudios de yoga, encontrarás accesorios y suministros, pero mucho mejor si tienes los tuyos. Hazte con una colchoneta que se adapte a tu estilo (las encontrarás de diferentes grosores), una banda elástica, un bloque (o ladrillo) y una manta. Si eres un principiante, entérate de cómo debes empezar. No todos los accesorios están recomendados en todos los niveles.

Ve a tu propio ritmo

No te compares con nadie, por favor. Quizá eres un principiante que tiene mucha flexibilidad, o no. Lo ideal es que empieces despacio y te tomes las clases con calma. Si te sirve y te sientes más cómodo, ponte al final de la sala para encontrar tu propio ritmo y no sentir vergüenza.  Aunque también está el caso de aquellos que prefieren la primera fila para ver al monitor perfectamente y permitir correcciones.

Encuentra a un monitor cualificado y experimentado

Sé que en muchos gimnasio se imparten clases de yoga, pero el monitor puede no contar con mucha experiencia o no estar totalmente cualificado para ello. Si tienes lesiones u otras limitaciones, es necesario que se lo hagas saber a tu monitor antes de comenzar la clase.

Evita ciertas poses

Como decíamos antes, si eres un principiante, tienes lesiones o conoces ciertas limitaciones de tu cuerpo, hay ciertas posturas que deberías evitar. Por ejemplo, aguantar tu peso sobre la cabeza, la postura del arado o cualquier otra postura profunda que cargue tu peso sobre los hombros y las rodillas sensibles. En caso de ser novato y no tener ningún tipo de problema, tómate tiempo hasta dominar las posturas. Podrás hacerlas, pero necesitas que tu cuerpo entienda los estímulos.