Calentar previamente a la práctica deportiva, es muy importante. De esta manera, el cuerpo se prepara para la acción. Aprende a calentar cuando vas a realizar tu rutina de natación y no pongas en riesgo tu musculatura. No te llevará más de unos minutos y tu cuerpo se sentirá listo para emprender el nado.

La natación es uno de los deportes más completos que hay. Además, presenta una gran ventaja y es que dispone de un muy reducido riesgo de lesión. A diferencia del running, por ejemplo, el ejercicio en la piscina no requiere ningún tipo de impacto, por lo que las articulaciones se mantienen intactas, sanas y, además, reforzadas. No obstante, para que el ejercicio sea lo más orgánico y seguro posible, es conveniente calentar antes de lanzarse a nadar a máxima intensidad. De este modo, el cuerpo se va adaptando a la posterior práctica y se prepara para dar lo máximo. Pero, ¿cómo calentar antes de practicar natación?

¿Cómo calentar cuando vas a practicar natación?

El calentamiento previo a la práctica en la piscina, busca preparar el cuerpo y la mente para enfrentar el nado. Cuando buscamos un ejercicio de intensidad, no podemos lanzarnos de cualquier manera. Tanto la mente como el cuerpo necesitan prepararse para ello.

Con el objetivo de calentar, puedes emprender el nado muy lentamente. Realizando los movimiento oportunos a un ritmo muy bajo. El objetivo, es reducir el riesgo de lesión, engrasando las articulaciones y preparándolas para aumentar progresivamente el ritmo y la intensidad.

Por otro lado, se puede realizar el calentamiento fuera del agua con una serie de movimientos articulares. En ellos debes incluir hombros, codos, muñecas, rodillas, tobillos… de manera que la maquinaria esté revisada y lista para despegar. Es importante que no te fatigues de más, es un calentamiento que pretende preparar el cuerpo.

Aunque puedes calentar tanto en el agua como en seco, si tu rendimiento y nivel son elevados, puedes llevar a cabo ambos tipos de calentamiento. Fuera del agua con movimientos articulares y activación de la musculatura; y dentro del agua, un nado suave antes de darle caña. Lo importante es que entres, tanto física como mentalmente, en la dinámica; te liberes de pensamientos externos, estrés o preocupaciones; y des lo mejor de ti, con total seguridad y sin riesgos de lesiones y sobrecargas. La natación tiene muchas aportaciones para tu salud. ¡Aprovéchalas!