Disponer de una buena capacidad pulmonar es imprescindible para ejecutar correctamente los ejercicios y lograr resultados. Los seres humanos respiramos de forma inconsciente y no siempre lo hacemos correctamente. Por ello, si además de no prestar atención a tu respiración, llevas una vida sedentaria, las consecuencias pueden ser muy perjudiciales.

Si notas que te cansas muy rápido subiendo escaleras, o dando un pequeño paseo, tal vez debas prestar atención a tu capacidad pulmonar. Ser consciente de la respiración y practicar ejercicios que la potencien, te dotará de una mejor condición física. Si has intentado hacer ejercicio y lo has dejado porque te cansas muy rápido, piensa que tal vez sea una señal de que debes mejorar, en lugar de rendirte.

Deportes para aumentar tu capacidad pulmonar

Natación

Se trata de una actividad cardiovascular con una gran cantidad de beneficios para la salud. Mejora la capacidad pulmonar al requerir una marcada coordinación de la respiración. Aunque puede que al iniciarte notes que te fatigas mucho solo con el primer largo, tranquilo, poco a poco notarás cómo tu resistencia va en aumento.

Carrera

El running es la actividad cardiovascular por excelencia. Iniciarte de forma progresiva te irá dotando de la capacidad respiratoria que necesitas para enfrentar la marcha. Durante los primeros días, haz carreras breves con intervalos andando rápido. Hacer running es una manera muy eficaz de observar como aumenta tu capacidad pulmonar, ya que observas cómo enfrentas la carrera cada vez más tiempo, con menos fatiga. No te lances el primer día a una media maratón. Ve poco a poco y, por qué no, tal vez en un futuro próximo estés cruzando la meta de una.

Yoga

Esta disciplina es perfecta para mejorar la condición de tu respiración. Se puede decir que es uno de los objetivos primeros del mundo del yoga. Y es que, difícilmente podremos mejorar nuestra capacidad pulmonar, si no respiramos correctamente. El yoga ofrece muchas herramientas para aprender a hacerlo y beneficiarnos de la práctica.

Poco a poco notarás cómo te cansas menos, te sientes más activo y con más energía para afrontar el día a día con fuerza. Subirás y bajarás escaleras sin fatiga y esto será una pequeña señal de que estás en forma. Tu corazón, y tu salud en general, te lo agradecerá de por vida.