El mundo del running está cada vez más extendido. Y es que se trata de una de esas modas que conviene introducir en la rutina diaria. Si estás dándole vueltas a la necesidad de incluir la actividad física en tu vida, y no acabas de decidirte, correr es una buena opción.

Iniciarte en la carrera te da la oportunidad de ajustar el entrenamiento a tus capacidades, tiempo y circunstancias personales. Así como ciertas actividades requieren una mayor disponibilidad y un horario estático, hacer running te dota de toda la libertad posible. Sin embargo, no vale con lanzarse a la pista de un día para otro, sin planear tu actividad. Hay algunos aspectos que te conviene tener en cuenta. De lo contrario, será complicado que lo conviertas en un plan serio y que lo sigas con dedicación y entusiasmo.

Consideraciones para iniciarte en el running

1. Planea la ruta

Debes saber que el primer día que salgas a correr, será una toma de contacto; un primer paso experimental para saber cómo responde tu cuerpo. Hasta que no te pongas a prueba, es probable que no sepas cuánta resistencia tienes o cómo de largo debería ser el recorrido. Así que, para no echar a correr y pasarlo mal a la vuelta, es recomendable ser precavido. Para darle a tu cuerpo el tiempo necesario para que se habitúe a la práctica sin forzar, deberías establecer una ruta sencilla y realista para el primer día. Pero llévala prevista desde casa, de lo contrario es posible que tu cuerpo te sorprenda a mitad de camino, por la fatiga o por algún tipo de dolencia muscular. Si no quieres que esto ocurra, márcate un recorrido y, si en el mejor de los casos te quedas corto, te servirá de referencia para el próximo día.

2. ¿Andar o correr?

No es necesario que los primeros días de marcha te exijas demasiado a ti mismo. Tu cuerpo no está habituado al running y es posible que se queje en algún sentido. Por ello, una vez hayas trazado una ruta realista, plantéate hacer intervalos de correr y andar. Piensa que esta primera toma de contacto, es una manera de conocer tus posibilidades y, una vez hayas visto cómo te desenvuelves, ya irás definiendo tu plan.

3. Cumplir con el tiempo

Vale que interpretes el primer día como una prueba “a ver qué pasa” pero, una vez estés adaptado, márcate un tiempo e intenta cumplirlo. Incluso si has decidido seguir realizando intervalos andar- correr, define cuánto tiempo dedicarás a cada cosa. Asimismo, cuando ya te hayas adaptado al ejercicio, puedes incluir intervalos correr, andar, alta intensidad, subir cuestas… incluso cambiar el terreno. Prueba correr por la playa, por la montaña… Muchas personas creen que el running es aburrido, pero no tiene por qué serlo si echas mano de tu imaginación. ¿Otras ideas? Incluye entrenamiento en escaleras, gradas o series de saltos.