Los sprints son un método bastante popular para realizar cardio de una forma intensa. Además de desarrollar el metabolismo anaeróbico, muchas personas los realizan por ser intervalos cortos y poder ahorrar tiempo de entrenamiento. Lógicamente, como en cada sprint estamos derrochando una gran demanda de energía, es un ejercicio que no puede mantenerse durante mucho tiempo (si queremos realizarlo a una misma intensidad).

Pero hablando de una efectividad en general, los sprints no dejan muy claro cuáles son los efectos sobre el entrenamiento aeróbico. Un estudio publicado en el Journal of Strength and Conditioning Research, quiso conocer en qué medida se implican los factores cardiovasculares, además de los beneficios anaeróbicos, cuando se realizan intervalos de velocidad de alta intensidad.

¿Cómo afectan los sprints a los factores cardiovasculares?

Es evidente el ahorro de tiempo que supone este tipo de ejercicio, pero deberíamos tener en cuenta cómo influye a todo nuestro organismo para conocer si estamos entrenando como queremos. El sistema anaeróbico de nuestro cuerpo tiene el mayor peso al comienzo del ejercicio y puede desarrollarse progresivamente con el tiempo. En cambio, el sistema aeróbico es capaz de aguantar salidas altas de energía durante horas y horas. Si los sprints funcionan bien para desarrollar el sistema aeróbico en un entrenamiento corto, también valdrán la pena para ahorrar tiempo.

En la investigación, los voluntarios realizaron cuatro sprints de velocidad en una bicicleta, cada serie separada por cuatro minutos de descanso activo. El descanso activo es muy común en los intervalos de máxima intensidad. Durante ese tiempo, el deportista está realizando el mismo ejercicio, pero sin ninguna resistencia.

Decíamos antes que el sprint es ideal para el desarrollo del metabolismo anaeróbico, por lo que el estudio no se demoró con este asunto. En cambio, sí analizaron otros factores de rendimiento asociados con el sistema aeróbico como el VO2 máx (la capacidad del cuerpo para absorber, transportar y usar oxígeno), la frecuencia cardíaca y la ventilación. Se encontró que los participantes lograron el 80% de sus valores máximos a pesar de ejercitarse de forma breve.

El estudio concluye que es igual de importante desarrollar el sistema aeróbico, incluso para carreras tan intensas y breves. Se cree que los niveles de estrés cardiorrespiratorio alcanzados en esta prueba eran suficientes para generar beneficios aeróbicos, lo cual es bastante interesante.

Por supuesto, no se trata de realizar solamente sprints y dejar de lado otro tipo de ejercicios cardiovasculares. La variedad es la clave para progresar y alcanzar los objetivos. Ahora puedes contar con añadir algún entrenamiento de este tipo en tu rutina semanal.