Hacer ejercicio influye muy positivamente en nuestro estado de ánimo. Se trata de uno de los pilares fundamentales para una óptima salud física y mental, así como para lograr una excelente condición física. Si sientes que correr aporta felicidad a tu vida, nosotros te contamos algunas razones por las cuáles podría estar ocurriendo.

Cuando practicamos actividad física de forma frecuente, nos sentimos mejor con nosotros mismos. El trabajo, tanto a nivel físico como mental, nos ayuda a aumentar la sensación de bienestar. Ésta se traduce en la vida cotidiana, convirtiéndonos en personas más optimistas y resilientes. Además, conforme va mejorando nuestra condición física, nos sentimos más capaces de todo. Aptitudes como la resistencia, flexibilidad, equilibrio o coordinación, nos dota de una mayor comodidad para enfrentar los días. Todo ello se consigue siendo constantes y disciplinados con nuestra rutina. Pero, ¿qué es eso especial que tiene el running, que nos hace sentir tan bien?

¿Es cierto que correr aporta felicidad?

Practicar cualquier deporte favorece un estado emocional de bienestar y serenidad. La actividad física contribuye a la liberación de endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad. No obstante, más allá de los aspectos fisiológicos, hay algunos factores que casi se podrían palpar y que dotan a los corredores de felicidad y entusiasmo.

Fuera pensamientos negativos

A lo largo del día, muchas personas pueden estar alimentando algunos pensamientos negativos y limitantes, que se convierten en preocupaciones e inseguridades. Ya sean cuestiones profesionales, familiares o personales, este tipo de pensamientos debilitan la calidad de nuestras emociones. Cuando corremos, nos concentramos fielmente en el ejercicio y el esfuerzo que estamos realizando. Por ello, supone una desconexión muy importante, así como una liberación de estrés y tensión. Cuando terminamos la sesión, tenemos la sensación de sentirnos más ligeros a nivel mental.

Conscientes de la progresión

Por otro lado, el running permite notar una evolución de una forma muy evidente. Podemos recordar aquellos tiempos en los que nuestra carrera no duraba más de 10 minutos y llegábamos asfixiados a casa. Siendo constantes y cumpliendo con la rutina, podemos observar una evolución que nos aporta seguridad, confianza y fuerza. Ser conscientes de nuestros logros, por pequeños que sean, nos hace más capaces.

El hábito de correr

Si somos constantes y cumplimos con nuestros objetivos, establecemos un mayor orden en nuestra mente. A menudo nos referimos al concepto de “rutina” como algo negativo. Sin embargo, si ésta nos hace felices, ¡bendita rutina! Dedicar un rato, casi a diario, a ejercitar cuerpo y mente y observar cómo nos sentimos, nos convierte en personas más ordenadas; con una mente clara y serena, y capaces de enfrentar cualquier contratiempo.