Ser corredor no es tan fácil como parece. A pesar de que hacer running se puso de moda los últimos años, los aficionados que no están acostumbrados presentan numerosas molestias en rodillas, pies y espalda.

Una vez que te vuelves experto en correr, te das cuenta de que los dolores se pueden evitar si se fortalecen los tobillos y los pies. La pronación es un movimiento natural del cuerpo humano, y mucho seréis conocedores de ello porque quizás vuestra pisada es de este tipo. Ocurre cuando nuestro pie ruta hacia dentro para distribuir el impacto contra el suelo, pero existen casos en los que es la pronación se puede extremar hasta la sobrepronación.

Te contamos por qué ocurre y cómo se puede evitar.

¿Por qué ocurre la sobrepronación?

La sobrepronación, como su propio nombre indica, es una pronación excesiva. Sucede cuando el pie se mantiene en postura de pronación durante un periodo de tiempo más duradero de lo habitual. El problema surge cuando las personas intentan corregirlo, y lo realizan de manera incorrecta.

Si tenemos una sobrepronación, es muy posible que se produzcan problemas tanto en el pie como en el resto del cuerpo.
De manera normal, debe existir entre 15 y 20 grados de dorsiflexion en las dos piernas, tanto en la que está apoyada en el suelo como la que se mueve hacia delante al correr.

¿Cómo se puede saber si tengo sobrepronacion?

Prueba médica

Para conocer con total seguridad si la pronación se debe corregir usando zapatillas especiales, es necesario que un médico examine nuestro funcionamiento y estructura. Es decir, deberá comprobar que los rangos de movimiento de la cadera, la pelvis, tobillo, y el pie están perfectamente; además de realizar una prueba de sentadillas para conocer el equilibrio y la estabilidad que tenemos.

También se debe tener en cuenta la longitud de ambas piernas para descartar cualquier desigualdad.

Prueba casera

Sí tenemos ciertas sospechas pero todavía no hemos ido al médico, existe una manera para comprobar de forma casera si sufrimos este problema.

Ponte de pie y coloca los pies a la altura de los hombros, teniendo en cuenta que la punta de los pies debe estar apuntando hacia delante y no hacia los lados.
Realiza una sentadilla hasta que tus rodillas reflexionen por debajo de los 90 grados, pero sin que los talones se separen del suelo. Si te resulta complicado terminar esta prueba, es posible de que no tenga flexibilidad en el tobillo, así que debes tener en cuenta que también existen otros factores que influyen y que no tiene por qué deberse a la sobrepronación.

No te preocupes porque existe solución a este problema, solo deberás acudir al médico para asegurarse de que lo sufres.