Todos sabemos la importancia que tiene la hidratación, sobre todo si somos personas deportistas. Aun así, la mayoría bebe agua cuando se acuerda (normalmente cuando aparece la sensación de sed), por lo que no estamos ingiriendo la suficiente cantidad durante el día. Hay personas a las que «no les gusta» el agua y recurren a otro tipo de bebidas poco saludables. En el artículo de hoy, te desvelamos lo que sucede si tomas 3 litros de agua diarios (repartidos a lo largo del día). ¿Te imaginas tener más energía o una piel más luminosa por aumentar solamente la ingesta de agua? ¿Aceptas el reto de beber esta cantidad de agua durante el mes?

Aunque a algunos les parezca demasiado o hayan oído hablar de los peligros de beber mucha cantidad de agua demasiado rápido, lo normal es que no tengas ningún problema de hiponatremia. Esto sucede cuando bebemos demasiada agua y no consumimos suficiente sodio. Con ingerirla a lo largo del día y gozar de una buena dieta, irás por buen camino.

Vas más al baño

Es evidente que si bebes mayor cantidad de agua, tendrás más ganas de ir a orinar, ¿no? Pues no tiene por qué. El cuerpo expulsa el agua que no necesita y, lógicamente irás al baño cada 20 minutos. En realidad, no debería ser un acto que te incomodase. De hecho, te ayuda a realizar pequeños descansos de lo que estés haciendo y te obliga a moverte.

¿Piensas que esas ganas de hacer pipí pueden ser molestas en tu entrenamiento o cuando duermes por la noche? Lo normal es que estés tan concentrado en tu entrenamiento que no te des ni cuenta de que quieres ir al servicio. En cuanto al descanso nocturno, las primeras veces será común que te levantes en mitad de la noche, pero con el paso de los días, tu cuerpo se acostumbrará y dormirás plácidamente.
Quizá tu mayor problema venga cuando estés en una cena con amigos y tengas que andar justificándote por cada vez que te levantas para ir a orinar. Aun así, con explicárselo una vez, no tendrás más motivos para incomodarte.

Comes menos a lo largo del día

Si eres un glotón como yo, lo normal es que tengas ganas de comer una o dos horas antes de tu hora habitual. Yo me paso el día pensando en comida (saludable, pero comida). Muchos acuden a máquinas expendedoras en su trabajo para quitarse el gusanillo del hambre. Lo habitual es encontrarnos con chucherías, snacks fritos o chocolates, por lo que ninguna es una buena opción.
Al beber agua, estaremos diferenciando si lo que tenemos es sed, hambre o aburrimiento. Si las ganas de comer cesan, es que el agua nos ayuda a mantener el ansia por la comida a raya.

Con esto no quiero decir que dejes de tomar tus meriendas habituales, sino que una vez tomadas recurras a beber agua para regular tu ansiedad.

Tienes más energía

¡Oh, sí! Aunque no lo creas, beber agua aporta un aumento considerable de la energía. Muchas personas dicen que no se despiertan hasta que no toman una taza de café, incluso se consideran adictos a la cafeína. Te reto a que dejes de consumir café durante un tiempo y aumentes la ingesta de agua. Vas a sentir un menor agotamiento al llegar la tarde. Ten en cuenta que el agua tiene un papel muy importante en todas las funciones de nuestro organismo y metabolismo. De hecho, cuando nos deshidratamos experimentamos fatiga y una reducción de nuestro rendimiento. Además de aumento de temperatura corporal, frecuencia cardíaca y de la respiración.

No es tan difícil de conseguir

Muchos pensaran que beber 3 litros al día es un reto complicado. ¿Pero en serio es complicado beber 5 botellas pequeñas de agua? Puede ser difícil cuando llega el fin de semana y hacemos planes fuera de nuestra casa. Pero aun así, siempre puedes cargar con una botella en el bolso o mochila.
Como todo, necesitarás crear un hábito, por lo que establecerte unos horarios al principio puede ayudarte a conseguirlo. Es decir: beber una botella desde que te levantas hasta las 10:30 y así cada 3 horas. Sobre las 22:30 de la noche habrás consumido la suficiente cantidad, aunque no deberías contar la que bebes cuando estás entrenando.

Con el paso de los días deber interiorizarlo como un hábito para evitar estar mirando el reloj de manera obsesiva.