Existen dos tipos de personas: las que sudan muchísimo nada más empezar a entrenar o las que no rompen a sudar en todo el entrenamiento. Cuando entrenas en grupo te das cuenta de lo diferentes que somos las personas. En mi caso, sudo desde el primer minuto del calentamiento, mientras que mis compañeras me miran extrañadas. Da igual que estés haciendo la misma rutina que tus amigos, cada persona suda de manera diferente. Y aquí es donde nace la duda: ¿si sudo más, trabajo más? ¿Por qué hay clases indoor en las que se suda mucho y al aire libre no cae ni una gota?

Muchas personas han estado relacionando el sudor con la quema de calorías durante décadas, pero ¿puede esto determinar realmente cómo de bueno ha sido un entrenamiento? Sudar litros durante el ejercicio significa que estás haciendo un buen entrenamiento (es decir, quemaste mucha grasa y/o calorías), ¿no? El sudor es básicamente una señal de esfuerzo, por lo que es fácil suponer que más cantidad equivale a un entrenamiento más intenso.

¿Qué es el sudor en realidad?

Las pequeñas gotas que afloran de tu cuerpo son la forma en la que este mantiene una temperatura corporal normal cuando los músculos se ponen a trabajar. Nuestras glándulas sudoríparas producen una secreción rica en agua en la superficie de nuestra piel. Cuando el sudor se evapora de la piel, el resultado es un efecto de enfriamiento natural, que a su vez ayuda a evitar que la temperatura central suba demasiado.

Sin embargo, es cierto que algunas personas parecen ser mucho más sudorosas que otras. No todas las personas sudan lo mismo haciendo la misma actividad, y tu nivel de condición física juega un papel importante: cuanto mejor en forma estés, más eficiente será tu cuerpo para regular la temperatura. Pero hay otros factores en juego. Por ejemplo, los hombres normalmente transpiran más que las mujeres, y las personas con sobrepeso tienden a sudar más que las que tienen un peso normal.
Y aún así, es totalmente posible que dos personas del mismo sexo, tamaño y nivel de condición física suden de manera distinta. La genética también tiene un papel importante en la sudoración, por lo que una persona que sude más podría ser porque tiene más glándulas sudoríparas.

Además, la respuesta fisiológica del sistema nervioso termorregulador de las personas es inherentemente y reacciona de manera diferente a la temperatura y al ejercicio. Es decir, la manera en que tu cuerpo maneja los cambios de temperatura podría ser diferente al de otra persona.

Por otra parte, los factores externos también pueden influir. El consumo de alcohol o cafeína antes de un entrenamiento puede hacerte sudar más. Incluso, las prendas más pesadas o hechas con materiales sintéticos (como el poliéster) atrapan más calor y producen más transpiración que las más ligeras o las hechas de fibras naturales (como el algodón o la lana).

¿Y qué pasa con las calorías?

¿Si sudo muchísimo puedo perder peso más rápido? Un entrenamiento más intenso quemará más calorías que uno menos intenso, eso es lógico. Pero tienes que recordar que la sudoración intensa no es necesariamente un indicativo de que estés haciendo mucho ejercicio. Por ejemplo, una clase de Hot Yoga, en la que la temperatura es muy alta, será normal que acabes completamente empapado debido a la humedad y el calor. Pero la actividad es suave y de baja intensidad.
Además, el hecho de que hayas sudado mucho no implica que hayas quemado mucha grasa. La mayor parte es agua que recuperarás al hidratarte.

Entonces, ¿de quién debes fiarte?

Muchas variables dependen de lo sudoroso o seco que estés. Entonces, sudar a chorro no significa necesariamente que estés haciendo un entrenamiento increíble; al igual que no sudar mucho tampoco quiere decir que estés haciendo un entrenamiento fácil. Sí, las gotas de sudor son un indicador de que tus músculos están activos y están generando suficiente calor para hacer que la temperatura central aumente. Pero sudar más no siempre se correlaciona con trabajar más intenso.

En un estudio de la Universidad de Wisconsin-LaCrosse, los científicos hicieron que personas sanas y en forma participaran en una clase de yoga, durante una hora y en una sala a 21ºC. Al día siguiente, los voluntarios volvieron a la clase de yoga, pero esta vez, la temperatura ambiente subió a 33ºC. Como era de esperar, las personas sudaban mucho más e informaron que sentían que estaban trabajando más duro cuando la habitación estaba más caliente.
Sin embargo, las frecuencias cardíacas fueron las mismas en ambas clases, por lo que los cuerpos no estaban trabajando más duro en la clase con mayor temperatura.

Esto demuestra que tu tasa de sudoración no dicta la calidad del entrenamiento. Podrías sudar muchísimo y no haber quemado muchas calorías o grasa; o podrías estar seco y haber quemado muchas calorías o grasa. Tu nivel de condición física, genética, consumo de alcohol o cafeína, el medio ambiente y la ropa que llevas puesta juegan un papel importante en la cantidad de sudor durante el ejercicio.