El remo es un ejercicio cardiovascular clásico, que se practica tanto al aire libre como bajo techo. A continuación, te exponemos una serie de consejos para que puedas sacarle el máximo partido y aproveches tus energías todo lo posible. Recuerda que, una buena técnica, ayuda a obtener unos mayores resultados.

Preparación

Antes de comenzar el ejercicio, asegúrate de que tu postura es correcta. Tu cabeza tiene que estar alta en todo momento, ya que mantendrás las vías respiratorias abiertas, y proveerás de oxígeno a los músculos.

Mantén el cuello y los hombros relajados en todo momento. Deben actuar los principales grupos musculares de la espalda y las piernas. No te agarres con demasiada fuerza porque es probable que tenses de más los antebrazos. Presiona de forma regular con las puntas de los pies y despega suavemente los talones. Lo principal es liberar tensiones innecesarias.

Ejecución

La fuerza de las piernas sobre las plataformas, tiene que ser constante durante todo el movimiento. Durante la acometida, ensancha el tronco. Hay un momento en el que el peso de tu cuerpo queda suspendido entre la manija y las plataformas donde tienes situados los pies. La ejecución del remo, consiste en un juego de pesos y en la concentración del esfuerzo en la zona muscular que corresponde.

Conclusión

De la misma manera que al inicio del ejercicio, la cabeza sigue alta en todo momento. La colocación del cuerpo no debe descontrolarse. El pecho sigue expandido, la espalda estirada y la presión de los talones sigue activa.

Si eres principiante y nunca has probado la práctica del remo, puedes empezar por hacerlo en el gimnasio. Podrás aprender y dominar la técnica y, una vez te sientas seguro, aventurarte a probar al aire libre. Observarás que la técnica cambia con pequeños matices, pero el trabajo muscular es igualmente efectivo y muy recomendable.