Hace un tiempo os contamos los beneficios de entrenar antes de ir al trabajo o a clase; y es que está claro que las personas se dividen en dos grupos: los madrugadores y el resto. Podría enorgullecerme de pertenecer a la clase de personas que se despierta pronto, me coloco mis zapatillas y voy a entrenar a primera hora de la mañana. Pero también soy consciente de que hay personas que piensan que estoy loca por no quedarme unos minutos más en la cama.
Sea cual sea la  excusa, prefiero siempre entrenar temprano. Así tengo las máquinas libres y no pierdo mi tiempo esperando.

Nuestro cuerpo se rige por el ritmo circadiano. Los ciclos de sueño, los niveles de energía o la temperatura corporal varían según los ciclos rítmicos. Y como algunos habréis podido experimentar, estos ciclos también pueden tener un impacto en el entrenamiento. Un estudio publicado en el Journal of Strength and Conditioning Research quiso saber cómo la hora del día y el ritmo circadiano afecta al ejercicio físico.

24 horas con diferentes ciclos

El ritmo circadiano es el factor más importante de los ciclos biológicos. Tiene una frecuencia de 24 horas y se “controla” por un reloj interno que se ajusta según los estímulos externos. Por ejemplo, la luz es uno de esos estímulos que nos da a entender la salida y la puesta de sol.

Como la luz domina el ritmo circadiano, las variaciones que afectan a nuestro entrenamiento variarán según el horario de un día determinado. Pero, estas variaciones deberían mantenerse contantes a lo largo del tiempo. Así que si tiendes a entrenar a la misma hora todos los días, es posible que hayas notado este efecto. En este estudio, los investigadores examinaron la influencia que tiene la hora del día en la temperatura corporal y la producción de energía. Como se supone que tener el cuerpo calentado es bueno para el rendimiento deportivo, el mejor momento podría depender de la temperatura corporal.

¿Tenemos mejor rendimiento deportivo por la mañana?

Los investigadores confirmaron que las temperaturas eran más bajas por la mañana que por la noche, algo que se esperaba. Y también encontraron que el rendimiento deportivo era mayor por la noche en las 16 personas que participaron en el estudio.
Dado que la prueba de noche se realizó el mismo día que la prueba de mañana, podríamos dudar de si se acumulaba cansancio del primer entrenamiento. Pero, aparentemente, la fatiga no entró en juego, aunque también podría haber un efecto de potenciación. Quizá una investigación realizada en diferentes días podría haber arrojado un dato más exacto.

Para los que hacemos ejercicio temprano, la buena noticia es que la consistencia durante el entrenamiento probablemente mitiga un poco el efecto de fatiga. En cambio, si eres un atleta profesional, deberás ejercitarte en el mismo horario de la competición.
Aun así, el estudio determina que la mayoría de las personas podrían obtener un mejor rendimiento deportivo en un entrenamiento nocturno.