Cuando nos adentramos en el entrenamiento de fuerza, las primeras semanas notaremos resultados y estaremos muy contentos de los progresos que realizamos. El problema es que después de un tiempo nos daremos cuenta de que el progreso se ralentiza mal, o incluso se detiene por completo. Aquí es cuando entra la frustración y no conseguimos saber cómo podemos seguir avanzando, a pesar de haber probado con aumentar la carga o cambiar el número de repeticiones.

Te cuento 4 razones por las que el progreso de tu fuerza se ha detenido. No te preocupes que todo tiene solución, tan solo hay que dar en la tecla del problema.

No aumentes tu carga si descuidas la técnica

La mayoría de personas te dirá que lo mejor para obtener grandes resultados es trabajar con grandes pesos. Seguro que estás harto de realizar sentadillas, press de banca y peso muerto, y encima no notas cambios significativos con los pesos que levantas.

Es necesario que sepas que para que un buen entrenamiento de fuerza funcione, debes tener en cuenta que:

  • Tienes que mejorar tus debilidades
  • No debes causarte lesiones
  • Tienes que mejorar el movimiento

Entrenar con mucho peso te ayudará a desarrollar fortaleza, pero eso no puede permitir que dejes de lado los tres puntos que te acabo de comentar. Todos están completamente relacionados, siendo el evitar lesionarnos la base de todo.

Levantar peso no necesariamente mejorará las debilidades ni mejorará tu movimiento, de hecho puede estar creando malos hábitos en tu cuerpo para compensar las debilidades. Por ejemplo, en el press de banca si tenemos unos tríceps débiles, podremos lesionarnos los codos y los hombros. Así que realizar constantemente este ejercicio sin corregir esa debilidad, no nos hará progresar. Lo ideal es usar menos peso hasta corregir este problema.

Te estás apuntando a todas las competiciones

Competir está muy bien, te mantendrá motivado y además te divertirás. Lo que deberías saber es que las competiciones influyen en tu cuerpo de una forma distinta, ya que los nervios están a flor de piel y pueden causarte altibajos emocionales.

No uses tu tiempo libre, o de descanso, para apuntarte a una competición por muy divertida que te parezca. No se puede evitar ese impacto en el sistema nervioso, y si no eres consciente influirá de manera negativa en tu rendimiento.

Te estás esforzando, pero de la manera incorrecta

Es evidente que el esfuerzo y el trabajo constante es la base para conseguir resultados, pero sería un error que lo estuvieras haciendo de la forma equivocada.

Es decir, no te va a hacer mejor pasar demasiado tiempo en el gimnasio, llevar cada sesión al máximo de intensidad o no tomar un descanso porque “no lo necesitas”. Si te ves reflejado en alguno de estos comportamientos, te doy la enhorabuena pero también te adelanto que a largo plazo vas a estancar tu progreso.

Una sesión de entrenamiento que dura entre 2 y 3 horas no es ideal para aumentar tu fuerza. Trabajar intenso y durante menos tiempo, será mejor para la recuperación, que es el momento en el que se construye la fuerza.
Levantar cada vez más pesado acabará comprometiendo tu técnica y el sistema nervioso no será capaz de procesar todos los estímulos, por lo que tampoco avanzaremos en el progreso.
Y por supuesto, tu cuerpo necesita descansar para seguir fortaleciéndose, aunque pienses que estás con suficiente energía para seguir.

Estás entrenando solo

No tengo dudas de que eres un gran entrenador y que no necesitas a nadie que te motive, estoy segura de que da siempre el máximo de ti y lo haces bien. Pero no voy a negarte que entrenar con otras personas produce beneficios que no se consiguen en solitario.

Hacerte con un compañero de entrenamiento, que tenga más o menos las mismas capacidades que tú, te motivará más de lo que crees. La diversión está asegurada y se creará una especie de competición sana que mantendrá la motivación en todo momento.
Por experiencia, te recomiendo que acudas a clases grupales (yo lo hago con el entrenamiento funcional) y notarás que es mucho más entretenido que ir a entrenar solo.