Con el paso de los años, los músculos de todo nuestro cuerpo se empiezan a atrofiar si no realizamos ejercicio físico. Las sentadillas son un ejercicio que muchas personas odian, pero que fortalece principalmente todo el tren inferior a una gran intensidad. El estilo de vida sedentario nos hace adoptar malas posturas, aparecen los dolores en la espalda y pasamos muchas horas sentados frente a un ordenador. Es cierto que nuestro día a día es muy estresante y agotador, pero no tanto de manera física.

Me gustaría resaltar algunas razones por las que son imprescindibles las sentadillas en nuestra rutina de entrenamiento. ¿Estás preparado?

Corrigen la posición del cuerpo

Los músculos que sostienen recta nuestra columna vertebral pueden fortalecerse si añadimos peso suficiente en la espalda para que los músculos erectores se fortalezcan de manera natural. Muchos de los que van al gimnasio se hartan de hacer press y flexiones, pensando que son los ejercicios más adecuados para mejorar la postura corporal, pero no es verdad. Esos ejercicio aumentan el volumen muscular, pero pueden favorecer al desequilibrio de los músculos.

Impulsan a la hormona de crecimiento

En cualquier ejercicio, cuanto más peso (progresivo) vayamos cogiendo, los músculos ejercen un pequeño sobre esfuerzo que causa daños que tienen que repararse. Esto hace que las glándulas pituitarias liberen hormonas de crecimiento humano para reparar los músculos. En realidad, estas hormonas no solamente «curan» las fibras musculares, sino que estimulan la fuerza ósea, aumentan la energía, favorecen la pérdida de grasa, controla el estado de ánimo, etc.

Hay personas que consumen de manera sintética las hormonas de crecimiento, pero las sentadillas pueden servir para liberarlas de manera natural.

Queman grasa

Existe una sobrevaloración con los ejercicios de cardio, ya que siempre se ha creído que son perfectos para quemar grasa. En realidad, solo se quema grasa hasta dos horas después de completar los entrenamientos. Cuando realizamos sentadillas con peso, aumentaremos la cantidad de horas en las que activamos el metabolismo.

Cuanto más grandes sean los músculos, más calorías quemamos. Realizar rutinas de entrenamiento de fuerza con altas repeticiones, crea un consumo excesivo de oxígeno después del ejercicio (EPOC), que eleva el metabolismo después de entrenar. Si quieres aumentar o mantener músculo mientras pierdes peso, las sentadillas son tu clave.

Combaten el envejecimiento

Las sentadillas favorecen la producción de colágeno, por lo que se consiguen músculos más tonificados. Un beneficio extra es que al aumentar nuestra velocidad y el flujo de sangre, se envían más nutrientes a las células de la piel y se reducen los signos típicos del envejecimiento.

Aunque el «antienvejecimiento» es lo que más llama la atención, la principal función del colágeno es mantener los tendones, la piel y el cartílago en buen estado.

Trabajan los desequilibrios corporales

Nuestro cuerpo es una cadena: los huesos se mantienen unidos por ligamentos, y los ligamentos unen los músculos a los huesos. A no ser que tengas músculos fuertes que puedan mantener los huesos en su sitio, se moverán y producirán dolor. Las sentadillas son un ejercicio simétrico perfecto, que desarrolla fuerza muscular y ligamentaria suficiente como para eliminar el dolor.

Hay personas que prefieren tomar medicamentos o acudir a un quiropráctico para que le cruja los huesos y le alivie los síntomas temporalmente. Pero sabes que a los pocos días, el dolor vuelve. Esto se debe a que sigues sin crear la infraestructura necesaria para mantener los huesos en su lugar de forma natural. ¡Anímate con las sentadillas!

Fortalecen las rodillas

Las sentadillas aumentan la fuerza del vasto medial y cuádriceps, que son los encargados de estabilizar y proteger la rodilla. Deja de creerte el mito de que las sentadillas son malas para las rodillas. De hecho, son ideales para protegerlas y fortalecerlas. Si tienes alguna lesión crónica o degeneración en las rodillas, tienes que asimilar que el dolor irá a más conforme pasen los años. A no ser que te decidas a fortalecer los músculos que rodean la articulación.

Con el paso de los meses vas a notar que tienes una rodillas más estables y que realizar sentadillas te protegerá de cualquier lesión en el futuro.

Aumentan la flexibilidad

Las sentadillas aumentan la flexibilidad en la cadera, la caja torácica, los hombros, las rodillas y los tobillos. Unas articulaciones flexibles requieren menos energía para moverse en un mayor rango de movimiento, por lo que se reduce el riesgo de lesiones y aumenta el rendimiento físico.