El gimnasio es el lugar sagrado para muchos amantes del deporte o aficionados al fitness. Sin embargo, existen numerosos clichés y tópicos que asustan a los novatos, y reducen las ganas de apuntarse. Aprovechando que el verano está finalizando y que los gimnasios comienzan a hacer ofertas exclusivas, te queremos animar y ayudar en tu primer día. Es normal que tengas nervios, puesto que estás saliendo de tu zona de confort y ves a algunos mazados que intentan intimidarte.

¿Para qué te has apuntado al gimnasio?

Esto mismo pensarás nada más cruzar el torno y ver cientos de máquinas en todos lados. Lo primero que deberías hacer es presentarte a algún monitor de la sala y comentarle tu objetivo. ¿Te has apuntado para perder peso, ganar masa muscular o ser más activo? ¿Tienes alguna lesión? Es un auténtico error comenzar a lo loco, sin tener en cuenta tus características físicas y capacidad de entrenamiento.

Algo en los que todos los principiantes pecan es en la magia del ambiente. Yo denomino así al pensamiento de que por pagar una cuota, los músculos aparecerán solos y la grasa se irá totalmente. Al gimnasio se va a sudar para conseguir resultados. Y es importante que seas consciente de que esos resultados aparecerán a largo plazo.
Evita compararte con otras personas que veas, puesto que ni llevarán el mismo tiempo que tú ni llevarán tus hábitos de vida. A todos nos gustaría lucir un cuerpo escultural, pero no sucederá en un mes.

Clases colectivas: ¿sí o no?

El gran dilema. «Me he apuntado al gimnasio para hacer zumba«. Amig@s, haciendo zumba no conseguiremos nada más que mantenernos activos durante una hora.

Si realmente quieres perder peso, aumentar tu volumen muscular o tonificar tu cuerpo, tienes que apostar por entrenamientos que trabajen la fuerza. Existen clases colectivas, como los entrenamientos funcionales o de CrossFit, que son perfectos para cualquier tipo de deportista, desde principiante hasta avanzado. Aprenderás las técnicas de muchos ejercicios y conseguirás entrenar de manera independiente y funcional en el futuro.

En cambio, en clases como Body Combat o Body Pump, las sesiones están marcadas con una coreografía en la que el monitor no tiene tiempo de corregir personalmente a cada usuario. Lo normal es que acabes lesionándote por coger mucho peso o por tener una mala técnica del movimiento.
Mi consejo es que dejes este tipo de clases para cuando tengas un mayor conocimiento de tu cuerpo y una mejor resistencia. Si eres principiante, es posible que te caigas en cualquier salto o que realices incorrectamente las sentadillas. Tu cuerpo no está acostumbrado a trabajar con tu peso, así que debes tomarte un tiempo de adaptación.

¿Y qué tal si voy a correr en la cinta?

Me he encontrado con muchas personas nuevas que se apuntan al gimnasio para andar o correr en la cinta. Mi pregunta es: ¿por qué hacerlo en un gimnasio? Se ha demostrado que las cintas de correr no tienen el mismo efecto beneficiosos que hacerlo sobre un terreno de asfalto o albero. Si estás pagando una cuota por tener cientos de materiales deportivos, no gastes tu tiempo en subirte a una caminadora durante una hora.

Es interesante que uses este tipo de máquinas de manera puntual para hacer entrenamientos de HIIT, por ejemplo. O para correr unos minutos después de tu entrenamiento de fuerza.

¿Cómo debes entrenar el primer día de gimnasio?

Si quieres conseguir rendir y sacar el máximo partido a tu sesión de entrenamiento, mi consejo es que preguntes a un especialista de la sala. Él te ayudará a conocer los materiales y los ejercicios más adecuados a tu situación. Además, estará pendiente para corregir tu técnica y evitar lesiones. No tengas vergüenza en preguntar.

En cuando a las clases, si no sabes entrenar y prefieres sucumbirte a las órdenes de un entrenador, te aconsejo realizar entrenamientos funcionales. Suelen durar 30-45 minutos y aprenderás a ejercitarte con tu propio peso. Las clases son con pocas plazas, por lo que el monitor estará pendiente de tu técnica y te ayudará a mejorar.
También te recomiendo asistir a yoga y pilates. Tomarás gran consciencia de tu cuerpo y fortalecerás el abdomen y la zona lumbar, que son las partes del cuerpo que más lesiones presentan en personas sedentarias.

¿No deberías tocar las máquinas?

Las máquinas las carga el demonio si no sabes cómo usarlas y para qué usarlas. No suelo entrenar con máquinas, a no ser que tenga algún tipo de descompensación muscular o una lesión que requiera de su uso. Te aconsejo que aprendas a trabajar con tu propio peso, antes de agregar cargas y hacer movimientos más limitados.

Aun así, te recomiendo que eches un vistazo a las 5 máquinas que mejores resultados aportan. Todas ellas relacionadas con movimientos funcionales y con los entrenamientos de alta intensidad.

¿Es mejor entrenar con máquinas o mancuernas?