A menudo muchas personas acuden al gimnasio por primera vez para ponerse en forma. Sin embargo, su condición de principiantes, hace que no acaben de sentirse del todo a gusto en el ambiente. Son constantes y cumplen con su horario, sin embargo, falta motivación. Es entonces cuando descubren la clase de GAP, y todo cambia. ¿Cómo aprovechar la clase?

Cuando somos nuevos en algo, necesitamos un tiempo de adaptación para que todo fluya como debería. Tenemos que ser respetuosos con nosotros mismos y aceptar que, en algunos contextos, tendremos que ser los novatos. Esto no es ningún problema ya que ser novatos tiene muchas ventajas. Debemos entrenar la mente para que esto no nos haga sentir inseguros, en ningún momento. Solo así, siendo realistas, podremos sacar lo mejor de nosotros mismos en cada sesión.

Seguro que el día en el que descubriste la clase de GAP, se iluminó tu rutina de gimnasio. Y no porque ésta no sea dura, sino porque cuando eres principiante, la supervisión y guía de un instructor o instructora, es primordial. Tanto si eres principiante, como si eres experto, debes aprovechar cada sesión como el que más. Es muy fácil acomodarse y caer en la ley del mínimo esfuerzo. Pero esto no vale. Si quieres ser una mejor versión de ti mismo, debes trabajar e ir a por ello.

¿Por qué GAP?

GAP, es una actividad colectiva con muchos beneficios, presente en la mayoría de gimnasios por su gran nivel de participación. Puede realizarla todo tipo de personas, ya que dentro de las directrices, cada uno puede variar la intensidad. Es una excelente manera de tonificar y fortalecer glúteos, abdomen y piernas, de una forma dinámica y junto a más compañeros.

¿Por qué sacar el máximo partido a las clases de GAP?

Como te contábamos, es muy fácil acomodarse y trabajar lo justo para que el instructor no te regañe demasiado… Sin embargo, cada uno debe saber hasta dónde puede llegar e ir a por ello. Solo así se observan unos resultados reales y duraderos.

Las sesiones de GAP, pueden resultar duras. Los músculos arden y parece que no podemos dar más de nosotros. Siempre desde la responsabilidad y conciencia con nuestro cuerpo, debemos trabajar bien para que nos sintamos conformes. Por ello, activa glúteos y abdomen, trabaja con técnica y, simplemente, haz una más cuando creas que ya no puedes. Si cumples con ello, solo te queda la mejor parte: observar los cambios en tu cuerpo y disfrutar.