Empezar una nueva rutina de entrenamiento con objetivos diferentes es siempre un plus de motivación. Tanto si vas a introducirte en el CrossFit, en el entrenamiento con peso libre o artes marciales, con la finalidad de aumentar tu masa muscular, es importante que conozcas las razones que posiblemente te estén impidiendo progresar.

Te sobreentrenas

El entrenamiento con pesas genera un estrés en las fibras musculares esqueléticas que liberan moléculas de señalización para crear una respuesta celular a las lesiones musculares. Esa respuesta es necesaria para el desarrollo muscular, pero puede llevar a un síndrome de sobreentrenamiento si no permitirnos una recuperación adecuada.

La inflamación excesiva de los músculos causada por un abuso de entrenamiento puede generar fatiga muscular, pérdida de proteína y masa muscular, así como disminuir la función de los músculos. También puede darse el caso de que el cuerpo cree unas respuestas que influyan en el cerebro y genere conductas de enfermedad, cambios de ánimo, falta de motivación, baja libido, artritis o mala recuperación.

No duermes suficiente

Cuando existe una privación del sueño, nuestro cuerpo experimenta un pulso más pequeño de los niveles de hormona del crecimiento durante el descanso. Dormir poco también disminuye el metabolismo de la glucosa (puede contribuir a una resistencia a la insulina), favorece la acumulación de grasa e inflama todo el cuerpo.
Curiosamente, las personas que tienen falta de sueño, también presentan unas concentraciones reducidas de leptina (hormona que alerta de la saciedad al cerebro). Asimismo, encontramos también un alto contenido de grelina (hormona que alarma de hambre al cerebro). Cuando se combina un nivel bajo de hormona de crecimiento, una disminución del metabolismo de la glucosa, un nivel reducido de leptina y un incremento de los niveles de grelina, tu resultado entrenando con pesas puede ser una catástrofe.

No tienes técnica de entrenamiento

Antes de comenzar cualquier tipo de entrenamiento con pesas, es importante que conozcas la técnica adecuada. Debes realizar cada ejercicio correctamente, con una carga adecuada a tu condición física e implicando a todas las fibras musculares que sean posibles. Cuando entrenamos de forma inadecuada, probablemente no estaremos estimulando los músculos como deberíamos; por lo que el crecimiento muscular es menos efectivo y más lento.
Además, existe un alto riesgo de lesión. Sin duda, el no conocer la técnica es una de las causas más comunes que crean daños en el cuerpo. Así que si te estás dando cuenta de que quizá este sea tu error, disminuye el peso y vuelve a «estudiar» la técnica del movimiento.

Bebes alcohol

Seguro que tú también conoces a los típicos (y típicas) musculitos que se obsesionan con el físico para poder triunfar los fines de semana en una discoteca. El mayor problema que podemos encontrar aquí es el consumo de alcohol, totalmente perjudicial para lograr tu objteivo de aumentar masa muscular. El alcohol tiene una alta densidad energética, pero sin aportan ningún tipo de nutrientes. Además, su ingesta provoca que las vitaminas y minerales esenciales sean desplazados de su funcionamiento normal. Por ejemplo, el metabolismo del alcohol requiere un mayor uso de vitaminas B. Este cambio de funcionamiento de nutrientes disminuye potencialmente ciertas funciones de los micronutrientes, como el metabolismo de los ácidos grasos y aminoácidos, así como la capacidad de generar glucosa procedente de fuentes que no son hidratos.

Además, el metabolismo del alcohol genera estrés oxidativo, así que imagina lo que ocurre cuando se combina con el ejercicio físico… La cantidad de estrés en tu cuerpo aumenta y se incrementa la demanda de antioxidantes. Por lo que los antioxidantes que normalmente se utilizaban para la recuperación muscular, se ven obligados a desplazarse para poder metabolizar el alcohol. Por ende, se reduce la recuperación muscular.