Ya va siendo hora de que sepas lo que tu entrenador está piensa de ti. Hay muchas veces que tu entrenador querrá decirte algo que no te gustará escuchar, pero que no termina de dar el paso por el hecho de que le estás pagando. Así que como muchos de ellos prefieren morderse la lengua y apretar los labios para evitar decir lo que piensan, yo te desvelo 8 frases que odian que les digas.

¡Ojo! Una cosa es ser un entrenador sincero y otra muy distinta es ser desagradable. Tampoco te tomes sus consejos como algo personal, tan solo es un profesional que te está dando un punto de vista diferente al tuyo (y sé que no suele gustar).

“No me gustan las verduras”

¿Tienes 4 años? Si la respuesta es “no”, deja de actuar como un niño pequeño. Esa frase no es válida para un adulto. A tu entrenador le da igual si no te gustan las verduras y, como eres un adulto, tienes que hacer las cosas correctamente (aunque no te gusten).
Sinceramente, no me creo que no te guste ni un solo vegetal. Yo también era de las que decía esa dichosa frase, pero aprendí que mi error estaba en no haber probado todas las verduras. Te aseguro que alguna te gustará, no todo es lechuga y espinacas. Aprende a comer como un adulto, ¡por favor!

“Ese ejercicio no me gusta”

Me parece estupendo que comentes tus impresiones y sensaciones. Es muy productivo tener estas “discusiones” con tu entrenador para que pueda conocerte mental y psicológicamente. Lo que no es muy de beneficioso es que te quejes continuamente porque no te gustan los ejercicios. A tu coach le va a dar igual que te quejes, te va a insistir en que hagas el ejercicio y lo harás enfadado.

Sé que ese ejercicio que tanto odias es porque se está sacando de tu zona de confort y no es agradable, pero si te ordena hacerlo es porque es bueno para ti. Considera ese tipo de entrenamientos como las verduras de la alimentación.

“¿Qué ejercicios de abdominales hago para tener tableta?”

Esta es una de las frases más torturadoras para cualquier entrenador o monitor de gimnasio. Por favor, grábate a fuego que “los abdominales nacen en la cocina”. Sí, tu abdomen marcado se hará visible porque estás con un porcentaje de grasa corporal bajo. ¿Y cómo se logra? Comiendo saludable, ¡y verduras!

Aun así, la famosa tableta es solo algo estético. Los luchadores de sumo, por ejemplo, tienen un abdomen fuerte, pero no visible por la capa de grasa corporal. Deja de hacer preguntas sobre el six-pack, y empieza a comer saludable y a entrenar fuerza.

“No tengo tiempo”

Eso es mentira, y tú también lo sabes. Tenemos 24 horas al día: 8 para dormir, 8 para trabajar, ¿y las 8 restantes? No digas que no tienes tiempo cuando en realidad quieres decir “no es mi prioridad”.
Si consideras que tu estado físico y tu salud no es una prioridad, no hay nada más que discutir. Es tu elección, así que tan solo recurre a un entrenador cuando estos dos objetivos sean una prioridad en tu vida.

“Estoy así por mi metabolismo”

Todos tenemos uno. Tu entrenador es consciente de que hay metabolismos “rápidos” y “lentos”, pero es poco probable que cargues con la maldición de un metabolismo lento. Lo más seguro es que estés comiendo demasiado, de forma inadecuada y que no seas activo.  Pero si sigues teniendo dudas, acude al médico para que examine tu tiroides.

Deja de utilizar el metabolismo como una excusa y no te hagas más la víctima.

“He ido a entrenar por la mañana, por la tarde y también he hecho CrossFit en casa”

¡Qué pesado! Deja de presumir que entrenas a todas horas porque lo que estás haciendo es sobreentrenarte. Y adivina qué: no es producente. Si estás en este plan, tu entrenador pensará que te has obsesionado y que puedes cometer alguna catástrofe. Entrenar demasiado no es algo “guay”, vete a casa y descansa.

“Me he lesionado por lo duro que entreno”

¿Te sientes orgulloso? ¿Te han salido heridas, moratones o callos y lo primero que haces es colgarlo en tu Instagram? Las lesiones no son divertidas y no son para enorgullecerse. Cualquier lesión es síntoma de que no te has ejercitado correctamente. A tu entrenador le da igual que hayas hecho mil repeticiones de un ejercicio, tan solo quiere que aprendas a cuidarte para volver a entrenar al día siguiente.

Una lesión te apartará temporalmente de tus entrenamientos, ¿es lo que quieres?

No pidas consejo si luego vas a decir “eso no puedo hacerlo”

Si le preguntas, “Oye, ¿cómo puedo lograr [insertar objetivo aquí]?”, y te responde diciendo: “Lo que debes hacer es – [inserta los pasos A, B y C]”; después no sigas la conversación para decir que los pasos A y C son imposibles para ti. Y, por favor, ahórrate preguntar qué alternativa más sencilla existe. Si te ha recomendado una fórmula, la haces y punto.

Aprende que no eres tan especial, tu entrenador te conoce perfectamente y no tiene que readaptarte ninguna rutina.