En otra ocasión os comentamos cómo de beneficioso es la incorporación de bandas de resistencia en nuestro entrenamiento. Otro accesorio a elegir es el Foam Roller o Rodillo de espuma. Es posible que tu gimnasio cuente con algunos, pero sino su bajo precio te hará plantearte adquirir el tuyo propio y practicar en casa.

¿Qué es el Foam Roller?

Bien, como habrás visto en la imagen, es un rodillo de goma o goma-espuma que está recubierto por unos puntos que hacen relieve. Estos puntos hacen que el rodillo sea estable, no resbale y seas tú mismo el que lo haga rodar con los movimientos.
Es un complemento que está enfocado a la rehabilitación terapéutica, pero que los deportistas han incorporado como método de relajación y estiramiento. Usarlo como calentamiento también es una gran opción, ya que te permite calentar la musculatura y prepararla para el ejercicio.

Tu peso corporal será la clave que determine la intensidad y la presión que ejercerás sobre el rodillo, pero ten en cuenta que en ningún momento debe ser doloroso. Su uso debe ser lento y suave, cuidando realizar bien los movimientos.

¿Cómo se utiliza?

Como ya hemos comentado, el Foam Roller rodará con la ejerción que apliques con tu peso. Puedes aplicarlo sobre una zona dolorida (a modo de rehabilitación) o sobre algún musculo que quieras estirar debidamente. Si lo hacemos sobre una zona que nos provoca dolor, obtendremos un resultado parecido al de un masaje fisioterapeutico, pero no olvidemos que este rodillo no nos puede diagnosticar ni es mágico.

El rodillo debe rodar de forma suave y con un movimiento continuo (evita atrancarte o hacerlo brusco). Realiza movimientos que duren unos 60 segundos y realiza sesiones de unos 20 minutos como mucho.

Al iniciarte en su uso, puedes que lo notes como algo poco práctico o molesto. Conforme vayas habituándote, notarás una sensación relajante y después de varias sesiones los beneficios habrán empezado a salir a la luz.

Beneficios que nos aporta su uso

Su principal función es realizar un automasaje para aliviar y relajar los “puntos gatillos” o nudos que encontremos en nuestros músculos. Estos problemas suelen aparecer por un sobre entrenamiento, fatiga muscular, estiramientos bruscos, acortamiento de los músculos o tensión por malas posturas.

Entre sus beneficios está la activación de la circulación y la amplitud que aporta a las articulaciones, disminuyendo la rigidez y favoreciendo a la flexibilidad. Además es un perfecto aliado para combatir las agujetas o evitar que aparezcan.
Aunque no hace falta que presentemos ninguna lesión, simplemente podemos usarlo para relajarnos y paliar el estrés. La sensación que tenemos al terminar es bastante placentera y agradecida.