Cuando nos iniciamos en el gimnasio, las ganas y el entusiasmo están a tope. Tenemos claros nuestros objetivos y sentimos que hemos dado el primer paso. No obstante, prestar atención a los errores frecuentes al empezar en el gimnasio, te puede ayudar a evitarlos y trabajar mejor. Por ello, si ya tienes la motivación al máximo nivel, atiende a los siguientes aspectos.

Empezar a ir al gimnasio, y más si nunca has practicado ejercicio anteriormente, es una excelente opción. Llevar una vida activa y dinámica es muy importante para sentirnos bien con nosotros mismos. Si has decidido empezar a practicar ejercicio físico y ya te has apuntado al gimnasio, ve despacito y con buena letra, para hacerte todo un experto en poco tiempo. Pretender saber el funcionamiento de todo es imposible sin un contacto previo. Por ello, te recomendamos que observes mucho y preguntes todo aquello que te genere dudas. Entrenar es un hábito muy saludable, sin embargo, el trabajo debe estar bien hecho para que no resulte contraproducente.

3 Errores que puedes cometer al empezar en el gimnasio

Aunque, como en todo, es probable que caigas en varios errores, te exponemos 3 de los más comunes:

1.Entrenar de más y no descansar

Sabemos que estás súper motivado y que, ahora que has dado el paso, no hay quien te pare. No obstante, no caigas en el error de pensar que entrenar de forma desmedida y sin control te aportará más beneficios. Debes seguir una rutina ordenada y programada en función de tus capacidades y de los objetivos que quieras lograr. Tu cuerpo te permite trabajar de una forma muy intensa, sin embargo, también requiere un descanso mínimo para poder funcionar. La importancia del descanso es enorme para rendir de una forma orgánica y saludable.

2.Dejar de lado ciertos músculos

El desconocimiento propio de cualquier principiante, puede hacer que solo te centres en la musculatura más grande, o en la única que sabes trabajar. En cambio, entrenar de una forma global es fundamental para conseguir un cuerpo equilibrado y funcional. De este modo, no olvides trabajar, por ejemplo, gemelos o antebrazos, entre otros.

3.No estirar

No tengas prisa por marcharte del gimnasio y, si vas con el tiempo justo, reserva unos minutos de forma necesaria a estirar. Los músculos necesitan estirarse tras una sesión de entrenamiento. De esta manera, no solo le das a tu cuerpo la oportunidad de alargarse y eliminar tensión, sino que evitas sufrir ciertas lesiones o dolencias.