Saltar a la comba es una actividad aeróbica muy popular en el mundo fitness y muy completa. Ésta mejora la resistencia y trabaja el equilibrio y la coordinación de las extremidades. Además, tonifica la musculatura de una forma cómoda y dinámica. Sin embargo, hay muchos errores que se producen durante la práctica, y que conviene detectar y corregir.

El salto de cuerda es un ejercicio que se integra en distintas disciplinas deportivas. Asimismo, se lleva a cabo tanto en objetivos de pérdida de peso, como de aumento muscular. Tiene una gran cantidad de beneficios y un amplio abanico de posibilidades. Si te interesa, puedes leer nuestro post Algunos tipos de salto que debes conocer. Además, según el deporte que practiques o el objetivo que tengas, tienes varias opciones de cuerda para elegir. Algunas de ellas te proporcionan una mayor velocidad, otras son lastradas para aportarle más intensidad…

comba

3 Errores más comunes del salto a la comba

 1. Dimensión de la cuerda

Es uno de los errores más habituales, especialmente en principiantes. Una dimensión errónea de la cuerda, puede traducirse en una mayor dificultad para lograr los saltos que te propones. Por ello, sea cual sea el material de tu comba, písala con un pie justo por el centro. Las manos deben llegar a la altura de las axilas. Esa es la medida correcta para ti. Esta es una de las razones por las que conviene que sea un material personalizado. Ya que, en función de la estatura de cada persona, la cuerda deberá tener una u otra medida.

2. Brusquedad a la hora de saltar

Si saltas con mucha tensión en el cuerpo, es probable que la dinámica del salto no sea la correcta. Perderás tiempo y el ejercicio no fluirá como debería. Debes dejar el cuerpo ligero y llevar a cabo el giro utilizando correctamente las muñecas. No es necesario que muevas el brazo entero haciendo grandes círculos (otro de los errores más comunes). Además, no debes pisar el suelo como si quisieras hundirlo hacia abajo. Se apoya únicamente la cabeza de los metatarsianos, amortiguando con ligereza la caída. Si lo necesitas, practica los saltos sin cuerda hasta que domines la técnica.

3. Postura de la espalda y la cabeza

Por norma general somos muy curiosos y nos encanta ver cómo nuestros pies logran saltar la cuerda sin tropezar. Pero debes saber que la mirada guía la dirección de la cabeza. Y ésta, a su vez, dirige la curvatura de la espalda. ¡Confía en que tus pies sabrán realizar el ejercicio sin necesidad de que los controles! Mira al frente, con decisión. Mantén la espalda recta y practica la técnica de la buena colocación y la “no brusquedad”. Aunque en un principio te parezca imposible, te aseguramos que puedes mantenerte bien erguido sin necesidad de utilizar demasiada fuerza en los saltos.