La elíptica parece ser la máquina del gimnasio más perfecta para muchas personas. Los que odian correr o montar en bicicleta, se pasan directamente a esta máquina pensando en que se les va a poner unas piernas y un glúteo de acero. La obsesión por el entrenamiento de cardio y por sudar como si no hubiera un mañana, además del bajo impacto en las articulaciones, favorece a que siempre estén ocupadas en el gimnasio. Aun así, como cualquier otro material, puedes estar haciendo pequeños errores que te costarán el rendimiento en tu rutina.

Te contamos los errores más comunes, para que pueda modificar los malos hábitos y aprovechar al máximo tu entrenamiento elíptico.

Solo usas la elíptica y no te bajas de ella

Es pasar el torno del gimnasio y trazar una línea recta hasta la elíptica. Solo ella y tú. Pues bien, si esta es la única máquina que utilizas, déjame decirte que tu acondicionamiento físico es bastante deficiente. Realizar una y otra vez los mismos entrenamientos hará que tu cuerpo se acostumbre y tan solo bajarás de peso. No hay opción de aumentar tu masa muscular con este tipo de entrenamiento. Además, conforme tu cuerpo se acostumbra, realizas menos esfuerzo porque has interiorizado el movimiento. Es decir, quemarás menos calorías.

Si quieres notar verdaderas ganancias de acondicionamiento físico, introduce otro tipo de ejercicios en tu rutina de entrenamiento. Los nuevos estímulos hará que tu cuerpo se mantenga «alerta» constantemente. Es necesario usar los músculos estabilizadores y una mayor concentración para potenciar el entrenamiento; evita encender el piloto automático mientras te ejercitas.

Complementar tu rutina elíptica de bajo impacto con un poco de entrenamiento de fuerza es la mejor opción para buscar un buen acondicionamiento físico. Además, el entrenamiento de fuerza es fundamental para la salud ósea, el crecimiento muscular, la estabilidad y la prevención de lesiones. Así que, en vez de estar una hora entera subido en esta máquina, para de vez en cuando para hacer flexiones, planchas, dominadas o sentadillas. Si, encima, le incorporas peso, estarás haciendo un mega combo.

Confías ciegamente en la elíptica para saber cuántas calorías quemaste

Muchas personas se suben a la elíptica porque piensan que van a quemar una tonelada de calorías. Pues bien, se ha demostrado que las calorías que muestra la máquina son muy inexactas. De hecho, por cada 30 minutos de ejercicio, las máquinas estipulan una media de 100 calorías quemadas. Es decir, en una sesión sudorosa de una hora, quemarás 200 calorías menos de lo que dice la máquina.

Esto se debe a que el software de conteo de calorías de algunas elípticas se basa en correr, que es un movimiento muy diferente. Además, esta máquina no tienen en cuenta algunos factores esenciales como el sexo, la edad, el porcentaje de grasa corporal y el nivel de condición física. Así que ya va siendo hora de que dejes de confiar en la lectura de las calorías de esta máquina para medir tu déficit calórico, sobre todo si buscas perder peso.

Mi recomendación es que te hagas con alguna pulsera de actividad o un reloj inteligente.

Nunca introduces tu información personal en la máquina

Decíamos antes que las máquinas suelen tener limitaciones, y que algunas no tienen en cuenta las características personales de los usuarios. Si tu elíptica tiene un modo en el que puedes introducir tu información, hazlo. Cualquier dato que el sistema pueda saber de ti, hará que la información sea mucho más similar a la realidad y adaptará la lectura de calorías acorde a tu edad y peso.

De esta manera, tanto tú como tu elíptica podréis estimar el esfuerzo mientras haces ejercicio.

Te olvidas de ajustar la velocidad o la resistencia

Hay quienes se suben a la elíptica y sienten que están dando un paseo. Amigos, esa no debe ser la sensación, a no ser que te estés recuperando de una lesión. Entrenar a un ritmo lento para mantener un ritmo cardíaco moderado, no te hará llegar a tu objetivo. Y, mucho menos, si se trata de perder peso. Hacer cardio de manera moderada no es suficiente para acelerar los motores que queman la grasa del cuerpo.

Necesitas aumentar la intensidad del entrenamiento, agregando velocidad o resistencia. Buscamos aumentar la tasa metabólica para poder seguir quemando calorías horas más tarde. Las sesiones de entrenamiento con intervalos de alta intensidad (HIIT) son una gran opción.

Te olvidas de tu tren superior

Las elípticas tienen dos mangos para ofrecer un ejercicio cardiovascular de cuerpo completo, además de para que no pierdas el equilibrio. La mayoría opta por agarrarse a los mangos estáticos, ya que es mucho más cómodo hacerlo cuando estás cansado. Si siempre te agarras a ellos, tu cuerpo no necesita hacer tanto esfuerzo y quemarás menos calorías.
Debes agarrarte a los que se mueven para favorecer a que el flujo sanguíneo se mueva por todo el cuerpo.

No obstante, también está el error de dejar los brazos colgando a los lados. ¿Para qué hacéis esto? No solamente limitamos la fuerza del ejercicio, sino que también podemos perder el equilibrio con mayor facilidad y provocar lesiones.

Te distraes con facilidad

Odias la elíptica y te subes a ella con la intención de revisar tus redes sociales o ver un capítulo de tu serie favorita. Mal. Este hábito podría hacerte más mal que bien. Cuando tu mente está en otra parte, es muy posible que reduzcas la velocidad, disminuyas la resistencia o adoptes malas posturas. Si eres capaz de mantener una conversación con tu compañero o leer un libro, te aseguro que estás haciendo un entrenamiento de baja intensidad.

¿Qué puedes hacer para que el tiempo pase rápido? Si quieres ver la televisión, te recomiendo realizar entrenamientos con intervalos. Aprovecha los anuncios para darle la máxima potencia y recupera durante el programa. La música también puede servir para evitar aburrirte y mejorar tu rendimiento.