Los entrenamientos de fuerza van mucho más allá de levantar pesas mientras contamos hasta diez. Es muy común entrenar y no aumentar tu fuerza muscular, por lo que a muchos les provoca frustración y no entienden qué es lo que están realizando mal. A veces estamos estancados temporalmente, pero si seguimos realizando una mala rutina podríamos estar tirando nuestro tiempo durante años.

Da tiempo a que tus músculos se adapten

Sobre todo, este consejo es para las personas que se inician en el entrenamiento de fuerza. Unos tienen el objetivo de ganar fuerza, otros de definir, otros de aumentar masa muscular… El error más común es que no se le da el tiempo suficiente a nuestros músculos para que se adapten al estímulo del ejercicio.

Cuando empezamos un plan de entrenamiento, no es necesario que comencemos a levantar cargas muy pesadas para estimular nuestros músculos. Con el simple hecho de hacer ejercicio físico será suficiente para “despertar” a nuestro cuerpo hasta que se adapte.
Los músculos, después de recibir el estímulo, pasan por un proceso de fatiga y recuperación. Empezamos la fase de hipertrofia muscular, la cual nos ayuda de forma progresiva a adaptarnos al ejercicio.

¿Cómo sabemos cuál es el estímulo adecuado para aumentar fuerza?

Variar tu rutina es fundamental para no acostumbrar a tu cuerpo a los mismos estímulos. Muchos suelen caer en la tentación de realizar siempre los mismos ejercicios, haciendo poco productivo el entrenamiento a largo plazo.
Cuando le ofrecemos rutinas distintas a los músculos, nuestro cuerpo se “sorprende” y trabajará en adaptarse al cambio. No importará si tenemos un diseño increíble de ejercicios, si no variamos cada cierto tiempo entraremos en una fase de estancamiento.

Gana fuerza variando estos factores

Los entrenamientos no solamente pueden varían en el peso que levantamos o en el número de repeticiones que realizamos en una seria. Variando cualquiera de los factores siguientes, notarás una gran progresión en la fuerza.

  • Volumen. Número de repeticiones, series y peso con que trabajas.
  • Intensidad. Porcentaje de esfuerzo máximo que aplicamos en cada rutina. Puedes realizar varias moderadas en la semana y una de ellas a alta intensidad para notar el aumento de fuerza progresivo.
  • Frecuencia. Número de días que entrenas en la semana.
  • Duración. Tiempo que dedicas al entrenamiento puro y duro. No vale el tiempo que pierdes paseándote por el gimnasio o hablando con los compañeros.