El mundo del fitness lleva tantos años que es muy difícil entrenar a gusto de todos. Últimamente parece haber detractores de los ejercicios aislados (curl de bíceps, extensiones de cuádriceps, elevación lateral…) que prefieren los movimientos funcionales para fortalecer todo el cuerpo. No importa de la manera en la que lo hagas, siempre habrá alguien que te cuestione tu rutina.

Los ejercicios aislados no son mis favoritos, lo reconozco, pero es cierto que en momentos puntuales son bastante necesarios. Me encantan los entrenamientos de fuerza funcional y los ejercicios que eliminan los desastres del trabajo de musculación aislada (tan de moda en los años 70 y 80).

Hoy te contamos tres razones por las que este tipo de ejercicios pueden ayudarte a ser más estable, incluso más funcional.

Rehabilitación de lesiones

Si, por desgracia, acabas de tener una lesión importante o te has sometido a una cirugía, es muy probable que no estés preparado para realizar un entrenamiento como los que hacías habitualmente.

Después de romperme la muñeca, hace 4 meses, tuve que pasar por un proceso de rehabilitación bastante limitado. Mis músculos estaban “dormidos” y los tendones tenían que recuperar su funcionalidad. En un mes, todo lo que me permitieron hacer eran algunos ejercicios de rotación y estiramientos estáticos y dinámicos. Conforme hubo mejoría, mi plan de entrenamiento comenzó a aumentar la intensidad e incorporé algunos ejercicios isométricos y excéntricos (con bandas elásticas).

A partir de ahí, tan solo tenía que empezar a entrenar progresivamente, siendo consciente de que debía ganar fuerza para rendir. No tuve más opción que realizar ejercicios aislados para mejorar la estabilidad y rotación de la muñeca. Además, había perdido mucha masa muscular en el antebrazo, por lo que tuve que dedicarle sesiones exclusivas a su recuperación.

El ejercicio aislado es fundamental para recuperarte de una lesión.

Fortalecer tus partes débiles

No es necesario que hayas tenido una lesión para ser consciente de que hay partes de tu cuerpo que son más débiles. En mi caso, la fuerza en los brazos es mi asignatura pendiente eterna. A pesar de entrenar todo el cuerpo de forma funcional, hay un par de días a la semana que lo dedico a los brazos y espalda. Para sentir que estoy en mi mejor forma, los ejercicios aislados me ayudan a fortalecer las zonas más débiles.

Por ejemplo, en el caso de que quieras aumentar la flexibilidad de los isquiotibiales o la fuerza de la extensión de la cadera, una mayor activación del glúteo de ayudará. Prueba con los puentes de glúteos con tu propio peso corporal.

Mejorar objetivos específicos del deporte

¿Has visto alguna vez una carrera de Luge? Es propia de los Juegos Olímpicos de Invierno, en el que el peso corporal y el trineo logran la mayor velocidad y fuerza posible. En este caso, es necesario que se trabaje de forma específica el entrenamiento, la resistencia para realizar arranques rápidos y la aptitud física. Por ejemplo, el pullover sería un buen ejercicio para ello.
En el caso de un lanzamiento de béisbol, un chute en fútbol o un golpeo en voleibol, sería interesante que se mejorase específicamente la flexión del codo y de la rodilla.

Tanto de forma general, como específica, el entrenamiento debe planificarse. Como en la mayoría de cuestiones en la vida, no es bueno llevarlo todo al extremo. Piensa en que los movimientos aislados también pueden ser una forma efectiva de aumentar el rendimiento en ciertas zonas más rezagadas.