Dependiendo de la fecha en la que nos encontremos, acudir a entrenar al gimnasio puede ser una difícil tarea. La falta de voluntad o la poca motivación nos hará que desistamos de ir a hacer deporte y mantenernos activos. En Navidades se nota el bajón de asistencia y puedes tener la suerte de hacer todas las máquinas de sala sin esperar turno. Al igual pasa en los meses de verano. Tener vacaciones no debe ser sinónimo de dejar de hacer deporte, al revés. Tenemos más tiempo libre para enfocarlo en hacernos sentir mejor física y mentalmente.

Si eres de los que se apunta en enero al gimnasio y a mitad de febrero ya está empezando a sacar excusas para no ir, te vamos a dar algunos consejos para que no termines cancelando tu cuota mensual.

Visualiza tu objetivo

Si eres una persona sedentaria, sé realista y proponte varias metas con un objetivo a largo plazo. Ve cumpliendo metas cada 15 días para motivarte y notar tu progreso. Poco a poco te incentivarás al ver que tu objetivo está más cerca de lo que pensabas. No solo nos referimos al físico, sino a mejorar tiempos, distancias o pesos.

En el caso de ser una persona deportista habitual, sabrás que proponerte un objetivo hará que te concentres en cada entrenamiento. Si lo que buscas es mantenerte, puedes acabar aburriéndote por no tener un plan de motivación.

Elige un deporte que te guste

Si tu gimnasio dispone de varios tipos de clases dirigidas, nuestro consejo es que las pruebes todas. A lo mejor practicar yoga siempre te había parecido aburrido, pero al probarlo te darás cuenta de los beneficios que te aporta. Prueba y establece tu semana dependiendo de las clases que más te gusten.

Si siempre has odiado correr o pasar 40 minutos sobre una bicicleta, no empieces por ahí. Lo importante es ir motivado a entrenar y con ganas de moverte, no puedes considerarlo como una obligación.

El gimnasio debe estar cercano a ti

Si elegimos un gimnasio en el que tengamos que ir en transporte porque está demasiado lejos, acabaremos por no ir. Lo ideal es que esté cerca de tu casa o trabajo. Asegúrate de no perder mucho tiempo en los caminos y dedícale todo a tu entrenamiento.

Si es posible que acudas al gimnasio andando, mejor. Te servirá como calentamiento y te mantendrás activo.

Apúntate con algún conocido

Si eres novato, ir solo al gimnasio puede darte un poco de palo. Seguro que tienes algún amigo o familiar que va al gimnasio, por lo que apuntarte con él te motivará y te sentirás en el “compromiso” de no dejarlo solo.
Lo mejor es que te vayas acompañado de alguien asiduo en el deporte para que sepas con seguridad que va a entrenar varias veces a la semana.

Además, ten por seguro que en cualquier clase o sala conocerás gente y se te pasará volando el entrenamiento. ¡Ganarás en vida social!

Todo son beneficios

Practicar deporte no solo nos ayuda a vernos bien físicamente. Nuestro sistema inmunológico, respiratorio y cardiovascular mejoran notoriamente al mantenernos activos. Tu descanso también será mejor, tu peso se mantendrá sin necesidad de obsesión y te sentirás más libre de estrés.