Todos tenemos ese día en el que preferimos omitir nuestro entrenamiento y descansar en el sofá. Faltar a un entrenamiento no es un gran problema, pero tomarlo como una costumbre sin ninguna razón puede hacer que emplaces los siguientes entrenos y te cree un mal hábito.
Si estás en una época en la que tienes dificultades para motivarte a ti mismo, es hora de que tengas en cuenta estas cuatro técnicas.

Recuerda por qué entrenas

¿Sabes por qué inviertes tanto tiempo y esfuerzo en hacer ejercicio? Si no lo haces, tienes un gran problema.

Busca tu “por qué” para entrenar, si aún no lo has hecho. Sin una base sólida, es demasiado fácil justificar el saltarnos una sesión de entrenamiento o dos. Crea objetivos alcanzables, no te comprometas solamente a estar “secuestrados” o hacer ejercicio tres días a la semana sin ningún otro motivo de fondo.

Tener un motivo te ofrece un beneficio más inmediato, como aumentar la velocidad corriendo o estar menos estresado; en cambio, un beneficio más remoto sería verte mejor desnudo. Tu “por qué” tiene que ser lo suficientemente fuerte como para hacerte seguir con una rutina diaria, incluso cuando tienes más trabajo y otros compromisos sociales.

Recluta a un amigo

A veces me considero un poco secta del deporte. Intento convencer a mis amigos para que vengan a entrenar conmigo, y es que es una de las mayores motivaciones para evitar saltarme el entrenamiento o rendir más. Así ya no soy la única persona responsable para hacer una rutina de entrenamiento. Ni que decir tiene que todo es más divertido y liviano si compartes tu fatiga y esfuerzo con otra persona.

De hecho, varios estudios afirman que entrenar en grupo nos hace rendir de forma más eficiente. Si tienes un entorno social poco comprometido con el deporte, te animo a que acudas a un gimnasio. Acabarás conociendo gente con los mismos propósitos que tú.

Cambia tu meta

Vas a decirme: ¿no me has dicho que me establezca un objetivo? ¿Por qué voy a cambiarlo ahora? Evidentemente, no te voy a pedir que cambies tu meta inicial si acabas de empezar, pero sí será conveniente que los actualices conforme vaya pasando el tiempo. Independientemente de tus motivaciones específicas, el objetivo final es mantenerse en consonancia con un plan de ejercicio saludable a el largo plazo.

La clave es tener un poco de conciencia en sí mismo: si los objetivos los cambias constantemente y no alcanzas un objetivo lo suficientemente rápido, te dificultará mantenerte en consonancia con el entrenamiento. La disciplina y el compromiso también juegan un papel fundamental.

Elige tu contenido en redes sociales

Muchas personas, incluida yo, seguimos cuentas de entrenamiento en Instagram para motivarnos cuando vamos al gimnasio. La cuestión es que un estudio publicado en Health Communication comenta que puede ser una trampa para tu autoestima.

Los investigadores descubrieron que las personas que veían publicaciones en las redes sociales relacionadas con el entrenamiento, tenían una mayor preocupación por el peso, sobre todo cuando veían publicaciones de personas que estaban en la misma forma física que ellos. ¿Por qué? Esto se debe a que cuando nos comparamos con personas con las que podemos identificarnos, solemos encontrar cosas que nos faltan.

Aun así, los investigadores descubrieron que ver publicaciones de personas que están en forma llevó a un pensamiento más positivo. Por lo tanto, si necesitas motivación para tu entrenamiento, visiona publicaciones de personas que te inspiren,y luego ve al gimnasio a darlo todo.