El gimnasio está lleno de máquinas con las que ejercitarnos de una forma muy completa y variada. Disponer de un plan de entrenamiento que permita trabajar de manera global y equilibrada la musculatura es imprescindible. Asimismo, las actividades de cardio son necesarias para que el trabajo sea completo. ¿Y tú? ¿Utilizas la elíptica en tu día a día?

Muchas personas que centran su entrenamiento en ganar fuerza y masa muscular, suelen obviar el trabajo de cardio. Sin embargo, éste es muy necesario para complementar el trabajo. Por otro lado, aquellos que se acaban de iniciar en el mundo del gimnasio, se enfrentan a algunas máquinas con temor. Esto es normal, ya que, en nuestros primeros días, vemos cómo todo el mundo parece tener las máquinas bajo control y nosotros no vemos más que palancas por todas partes. Si llevas tiempo observando la elíptica de lejos y aún no te has atrevido a probar, presta atención.

 Claves para empezar el entrenamiento con la elíptica

Sin miedo a por tus objetivos

Antes de nada, debes despojarte de inseguridades y vergüenzas. Así que, fija la vista en la bicicleta elíptica y ve a por ella sin miedo. Piensa qué es lo que quieres conseguir y selecciona un programa acorde con el esfuerzo que quieres realizar. Si el paso de programar la máquina te resulta complicado, prueba primero sin resistencia, y cuando tengas la coordinación y la técnica domadas, llama a un monitor que te explique los diferentes niveles.

Aprovecha la actividad

Una vez con los pies sobre la elíptica y seleccionado el programa, o sin programa, cógete a las palancas. Tal vez creas que dejar los brazos caídos denota un mayor dominio. Pero esto no es cierto, pon tus manos sobre las palancas y aprovecha el trabajo también en la parte superior de tu cuerpo. Una de las ventajas de utilizar la elíptica es que el trabajo es muy completo.

Evoluciona

Aunque ahora te sientas un poco inseguro, te aseguramos que, tras unos días, dominarás por completo la elíptica y te sentirás el rey o la reina del gimnasio. Sin embargo, cuando el trabajo resulta excesivamente cómodo, deja de ser efectivo. Una vez que te hayas hecho con la dinámica, aumenta la intensidad del entrenamiento y suda bien la camiseta. ¿Cuesta más? ¡Sí! ¡Pero en eso consiste!