Para sacarle el mayor rendimiento posible a tus minutos en el gimnasio, es importante que conozcas los diferentes elementos que encuentras en él. Seguro que has visto estas cuerdas colgadas y no te has atrevido a usarlas por inexperiencia, ¡pues tienes que animarte! El uso del TRX aporta beneficios que no encontrarás en otro tipo de ejercicios, puesto que estás entrenando en suspensión.

¿Qué es el TRX?

Como la mayoría de los entrenamientos funcionales con nuestro propio cuerpo o con utensilios que podemos encontrar de forma rudimentaria, esta técnica de entrenamiento nace de los soldados de la Navy SEAL de Estados Unidos.
El escaso material y espacio para entrenar, hizo que uno de los integrantes pensara en cómo los componentes de las fuerzas especiales del ejército de EEUU no perdieran la forma física. Así que se aprovisionó de cuerdas de paracaídas y herramientas para reparar las lanchas y logró que los soldados trabajaran sus músculos con un entrenamiento en suspensión.

Lógicamente, lo que hoy conocemos como TRX está diseñado para una mayor comodidad a la hora de realizar los ejercicios anaeróbicos. Existen dos tipos principalmente: con soporte para manos y con soporte para pies.

Si buscas ganar fuerza muscular mientras lo combinas con tu rutina de cardio (running, spinning, elíptica, natación…), este puede ser un complemento perfecto. No vas a necesitar una forma física previa, hay diferentes niveles y notarás tu avance de forma rápida. Lo fundamental es que algún experto o monitor de gimnasio te indique cómo usarlas para tener una posición correcta y realizar los ejercicios manteniendo el equilibrio.

¿Qué beneficios aporta?

Pese a que naciera como un entrenamiento para soldados, cada vez son más los deportistas que lo incluyen en sus rutinas y algunos lo usan como método de rehabilitación. Entrenar en suspensión te duplica la intensidad debido a la tensión que ejerces para mantener el equilibrio durante la realización.

Es una actividad que te permite entrenar todo tu cuerpo, pero con un riesgo de lesiones muy bajo (siempre que lo hagas bien). Es una buena opción para aquellos que entrenan habitualmente con pesas y quieren trabajar de forma correcta la postura.
Además, seguro que has ido que para evitar los dolores de espalda es muy importante tener un core fuerte. Pues bien, el TRX se encarga de incidir en los músculos lumbares, abdominales y los del pecho. ¡Di adiós a la lumbalgia!

Evidentemente, todo esto te conllevará también a una pérdida o control del peso (dependiendo de tu objetivo), te tonificará notoriamente los músculos y aumentará tu fuerza. Por si fuera poco, al tener un reducido impacto en su realización, no dañará la masa ósea.

Muy importante: entrena con las posturas adecuadas, si notas que pierdes la estabilidad o comienzas a temblar debes reducir la intensidad. Menos es más.