Las clases de GAP se han convertido en todo un clásico en gimnasios y salas deportivas. Y es que es una práctica con unos objetivos muy concretos, acorde con las necesidades de la mayoría. Sabes a lo que nos referimos, ¿no? Acercándose cada vez más la operación bikini, ¿cuáles son tus objetivos principales? Déjanos adivinar… glúteos de acero, abdomen definido y piernas de escándalo. Los 3 pilares de una clase de GAP: Glúteos-Abdomen-Piernas.

GAP, el complemento ideal

Sí, sabemos que hay cuerpo, más allá de los glúteos y el abdomen, y hay que trabajarlo en su totalidad. El equilibrio muscular es la clave de cualquiera de los objetivos que nos marquemos. No vale trabajar siempre los mismos músculos, obviando que hay muchos otros que deberían recibir la misma atención. Sin embargo, las clases dirigidas, enfocadas en unos objetivos en concreto, como en el caso del GAP, son un complemento genial a nuestro entrenamiento de fuerza.

Aunque las sesiones de GAP puedan resultar algo duras si acabas de iniciarte, los resultados merecen la pena. Además, como en cualquier práctica, la constancia conlleva una evidente mejora, que beneficia tanto a nivel físico como psicológico. Las clases se componen de una serie de ejercicios destinados a fortalecer las tres partes del cuerpo mencionadas. Además, es una actividad que también trabaja a nivel aeróbico, por lo que permite quemar grasas al tiempo en que fortaleces y tonificas la musculatura.

Beneficios de una clase de GAP

Reduce la cantidad de grasa corporal

Aunque es imposible eliminar la grasa de manera localizada, los ejercicios de este tipo de clases favorecen a la fortaleza del abdomen, las piernas y los glúteos. Cuanta más cantidad de músculo tengamos (o más tonificado), mayor será la quema de grasas en todo el cuerpo, aunque se «moldeará» mejor la zona en la que incidimos con el ejercicio.

Mejora la postura corporal

Al reforzar los músculos estabilizadores de la columna, nuestra postura habitual mejorará considerablemente. El ejercicio físico nos hace liberar tensiones musculares y corregir esa postura de pasar demasiado tiempo sentado o pendiente del teléfono móvil.

Aumenta la capacidad de resistencia

Aunque no se trate de una clase de alta intensidad, la resistencia de nuestros músculos irá aumentando con el paso de las semanas. Cada vez aguantaremos ejercicios más intensos o durante más tiempo.

Logra un abdomen más trabajado y una cintura definida

El objetivo de muchas personas es tener un abdomen definido y reducir el volumen de su cuerpo, concretamente de la cintura. Al centrarnos en ejercicios de piernas, glúteos y abdomen, fortaleceremos el tren inferior del cuerpo y se notarán cambios radicales en nuestra figura.

Endurece los glúteos y define las piernas

Aunque no se trabaje con demasiado peso, se puede llegar a endurecer los músculos del glúteo. Si no estás acostumbrado a entrenar, empezar por este tipo de clases será una buena idea para ir cogiendo tono muscular. No obstante, con el paso del tiempo, el cuerpo se acostumbrará a trabajar con su peso, y requerirá algo de más peso para avanzar.

Mejora la circulación sanguínea

Además de favorecer a la salud cardiovascular, cualquier tipo de ejercicio mejora la circulación sanguínea. Las clases de GAP son una gran idea para trabajar el tren inferior, que consta de grupos musculares grandes, por lo que moverá una gran cantidad de sangre en todo el cuerpo. Seguramente has notado que sueles sudar más cuando entrenas piernas que cuando haces brazos.

Libera tensiones y estrés

Mantenerse activo siempre ayuda a liberar tensiones y evadirnos del día a día. GAP también es una gran idea, ya que son clases muy dinámicas y nos evita pensar cuál es el siguiente ejercicio que tenemos que hacer. A la mayoría de nosotros nos resulta más cómodo ir a clases dirigidas para no quebrarnos la cabeza pensando las rutinas de entrenamiento.

Es un ejercicio muy completo y recomendable para lograr una figura fuerte y definida. Recuerda que debes darte tu tiempo para adaptarte a cada nueva disciplina. Nunca te desanimes si observas que no te mueves de primeras como pez en el agua. De hecho, nadie lo hace. ¡A por todas!