Uno de los mayores consejos que se suele dar de manera intencionada es que contraigas el glúteo para lograr un mayor soporte central y estabilidad. Hoy vamos a poner en cuestión si apretar el trastero es tan producente como nos dicen, pero antes voy a intentar que conozcas cómo funciona la estabilidad en el cuerpo.

El ser humano está diseñado para hacer compatible tanto dentro como fuera, pero para que me entiendas mejor, juguemos a comparar nuestro cuerpo con un puente colgante. Imagínate que quieres conducir sobre ese puente porque todos los cables que lo sujetan están haciendo un correcto trabajo. El problema es que si uno de esos cables es demasiado corto o largo, tú no querrías pasar por ese puente, ¿verdad?

Supongamos que nunca estamos enfermos, ni estresados, ni lesionados, por lo que queríamos el puente colgante perfecto. Todos nuestros cables están correctamente suspendido y realizan su trabajo adecuadamente.
Pero la realidad es que cualquier persona sufre estrés, lesiones y alguna disfunción. Así que estaremos partiendo de un puente colgante con cables cortos y largos, y no estaremos capacitados para aceptar ciertas cargas.

Párate a conocer tu postura

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que para reparar nuestro “puente” tenemos que aceptar que los cables no están haciendo el trabajo deseado. Uno de los mayores errores es reforzar el puente mediante la construcción de estructuras que lo rodean, en vez de centrarnos en reparar los cables que hacen de apoyo original. Espero que vayas entendiendo la analogía: solemos obsesionarnos con aumentar nuestro glúteo, pero nos olvidamos de fortalecer los músculos que lo rodean.

Por supuesto, antes de reparar nada, deberíamos volver al diseño original y restaurarlo para que su estructura sea la más óptima posible. Es cierto que el proceso es más largo, pero contiene menos riesgos y es menos aleatorio.

¿Sueles apretar el glúteo en tus hábitos cotidianos?

Cuando apretamos con fuerza nuestro glúteo, estamos reforzando una disfunción. Antes que nada, quiero que quede claro que no me refiero a activar los glúteos o los rotadores laterales, que por supuesto están destinados a funcionar correctamente.
Solo me refiero a cuando levantamos objetos pesados o cuando caminamos, donde la activación es la necesaria en una extensión normal de la pierna. Es decir, trabajamos mucho en rango de movimiento normales y naturales, donde nuestros glúteos no necesitan estar apretados.

La acción de apretar es un hábito inconsciente derivado de una debilidad del core, desalineación pélvica, inestabilidad lumbar y debilidad del suelo pélvico. Así que irónicamente, aunque haya personas que intentan obtener más estabilidad apretando mucho, a largo plazo nuestros discos lumbares y articulaciones pueden sufrir un mayor desgaste, además de una disminución del soporte del core y un suelo pélvico excesivamente apretado.

Plantéate quieres una persona que aprieta el glúteo cuando estás en la cola del supermercado, lavándote los dientes o andando por la calle. En ese caso, deberás trabajar para devolver la función original a tu trasero.

Reeduca tu postura

Prueba a hacer una postura para determinar si la pelvis está por delante de tus tobillos. Si de manera habitual vuelcas la mayor parte de tu peso en la zona delantera del pie, es tu caso. Debes intentar apoyar la pelvis hacia arriba para que quede sobre tus tobillos; cuándo sientas el peso en el talón, contrae los cuádriceps para evitar caerte hacia atrás.

Lo normal es que puedas mantener esta posición sin esfuerzo, no requiere en ningún momento apretar nada, así que no cambies apretar el glúteo por apretar el cuádriceps. Es importante que mantengas la curva lumbar en su forma natural, no se trata de arquear la espalda ni inclinarte.

También debes tener en cuenta si tu abdomen está siempre rígido, porque podría deberse a un excesivo desarrollo. Esto implica que hayas perdido cierta fluidez y capacidad respiratoria, además de encontrar dificultad para fortalecer el core y mantener activo el abdomen transverso.

Mi consejo es que no te obsesiones con apretar continuamente el glúteo, y mucho menos que realices movimientos en los que no es necesario que esté apretado.