Cada vez, por suerte, estamos más mentalizados de la importancia de realizar un buen calentamiento antes de entrenar y de estirar al terminar. La cuestión es: ¿podemos estirar justo al acabar o necesitamos un tiempo para “descalentarnos”? Efectivamente, es igual de importante tomar unos minutos para la vuelta a la calma. No es nada recomendable terminar de golpe una actividad.

Al igual que el calentamiento, la vuelta a la calma debe de ser gradual de más a menos intensa. Así, la probabilidad de sufrir lesiones, desvanecimientos o sobrecargas será mucho menor. Toma buena nota de las siguientes indicaciones dependiendo de la actividad física que realices.

Dependiendo del deporte, será diferente

Si haces running, lo recomendable es reducir la intensidad/velocidad de tu carrera de manera progresiva hasta terminar andando. Con 10 minutos será suficiente para volver a la calma y darle tiempo a tu circulación sanguínea a que se adapte. Lógicamente, al acabar tu entrenamiento completo, no olvides que tienes que estirar todo tu cuerpo.

En caso de realizar spinning o entrenamiento en bicicleta, tendremos que seguir pedaleando al mismo ritmo(sin resistencia) durante 10 minutos. Poco a poco iremos reduciendo el ritmo hasta parar. Lo comentábamos antes en el caso del running, pero en entrenamientos de spinning es especialmente importante estirar al terminar. El movimiento del pedaleo “acorta” el músculo al acostumbrarse a esa acción, por lo que necesitaremos ayudarlo a que vuelva a su estado natural para no sufrir lesiones al enfriarnos.

Si tu entrenamiento se basa en musculación, no es necesario que te digamos que tienes que calentar y estirar, ¿verdad? Aunque pienses que no es necesario porque no vas a realizar un entrenamiento aeróbico, tus músculos tienen que prepararse de igual manera. Es recomendable que al terminar con tu trabajo de pesas o máquinas, dediques unos minutos a algún ejercicio aeróbico que te ayude a desestresar los músculos.

Para natación también tenemos que tener en cuenta la vuelta a la calma, que no te engañe la sensación de estar agusto en el agua. Termina nadando de forma tranquila la décima parte de la distancia que hayas realizado en tu entrenamiento. Luego haz inmersiones bajo el agua para restablecer tu mecánica pulmonar. Al salir, realiza tus estiramientos habituales.

Termina con una ducha relajante

Es una buena idea cerrar tu entrenamiento con una ducha relajante. Prueba a alternar 3 minutos de agua caliente con 1 de agua fría. Eso te dilatará y contraerá respectivamente los vasos sanguíneos, ayudando a limpiar tus músculos.