La recuperación es la clave para encontrar el equilibrio del entrenamiento con la vida. Vivimos rodeados de estrés que afecta negativamente a la recuperación y, aunque el ejercicio es beneficioso para la salud, abusar de ello puede ser contraproducente. Cuando tenemos un plan de entrenamiento integrado con otro de descanso, en tu vida empieza a existir un equilibrio.

Hay investigaciones que han demostrado que el estrés puede acumularse, incluido el provocado con el ejercicio físico. Obviamente, esto no quiere decir que no debas entrenar, pero llevarlo al extremo puede hacer que seas un verdadero idiota. ¿Te gusta entrenar duro? Pues dedícale tiempo a la recuperación, con la misma seriedad que se lo dedicas a la alimentación y el entreno.

Sal de tu zona de confort

El entrenamiento se basa en crear un estímulo que fuerce al cuerpo a salir de su zona de confort. Y esto ocurre mediante un proceso que llamamos adaptación. Conforme el cuerpo se adapta al estímulo, el deportista debe seguir presionando al cuerpo para progresar más aún.
Muchos amantes del fitness entienden esta teoría, pero se les olvida que para crear esa adaptación al estrés del entrenamiento, es necesario un descanso con una recuperación adecuada.

Hay quienes llevan todo al extremo y luchan constantemente por aumentar su objetivo agregando más estímulos. Como resultado podemos obtener lo contrario a lo que buscamos. A más estímulo, mayor liberación de hormona del estrés, por lo que un exceso podría ser catabólico y destructivo para cualquier adaptación.
Esto no quiere decir que no debas hacer una sobrecarga progresiva a la vez que agregas mayor intensidad y volumen a largo plazo. Por supuesto que es necesario para progresar, pero ten en cuenta que cuanto más duro entrenes, más deberás descansar para seguir creciendo.

Aunque también están los del otro extremo y ni se dignan a entrenar. Realizar poco entrenamiento no permitirá el suficiente estímulo y hará que necesites mucho más tiempo para lograr tu objetivo y progresar.

¿Cómo hacer una sobrecarga progresiva?

Cuando nos entrenamos en exceso se produce una respuesta fisiológica conocida como sobre entrenamiento. ¡Ojo! Debemos tener claro que la cantidad depende de cada persona; para lo que una puede ser excesivo, para otra puede ser moderado. Usar este término a la ligera puede llevar a malentendidos, y hay personas que llaman “sobreentrenamiento” a algo que realmente está en su alcance. Lo preocupante en llegar a ese alcance de forma excesiva.

Por supuesto, ese alcance es necesario cada cierto tiempo para seguir creando estímulos y mejorar la adaptación. Y justo eso es la sobrecarga progresiva: el entrenamiento en el que concienciadamente nos empujamos a forzar.
Ese esfuerzo, muy seguramente, provoque una fatiga si se realiza muy a menudo, durante demasiado tiempo o con mucha intensidad. Por eso muchos hablan de sobre entrenamiento.

Lógicamente, hay muchas formas de conseguir sobrecargas progresivas, pero muy pocas personas se han interesado por las técnicas de recuperación. Lo normal es que pensemos en la alimentación, el sueño o reducir la carga del entrenamiento.

Debes buscar el equilibrio

Lo realmente importante de este artículo es que la recuperación es esencial para lograr el equilibrio. Sin equilibrio, nos volvemos unilaterales en el entrenamiento y en la vida. Ya sabes: el ying y el yang, la oscuridad y la luz, lo anabólico y lo catabólico.
Sería interesante que entendieras cómo funcionan los sistemas nerviosos simpático y parasimpático. Para un deportista es fundamental entender cómo es nuestro organismo.

El sistema nervioso parasimpático se encarga de regular las hormonas anabólicas (las que construyen), que es una función que sucede en el descanso y la recuperación. La mayoría cree que aumenta la masa muscular cuando entrenas, pero en realidad el ejercicio es un catalizador.
Por otra parte, el sistema nervioso simpático tiene naturaleza catabólica y es el responsable de todos los procesos físicos que te permiten superar los entrenamientos (adrenalina y noradrenalina). Ambas hormonas también tienen naturaleza catabólica.

Cuando nos sometemos a un estado simpático durante períodos cortos y controlados, obtendremos un buen rendimiento y lograremos el acondicionamiento físico que deseamos. Justo en este estado es cuando una persona tiene la sensación de haber entrenado correctamente y se siente eufórico.
Y realmente nos encantaría sentirnos así todo el rato, pero el cuerpo funciona de manera diferente. Tu cuerpo trata de estar en equilibrio constantemente.

Si al organismo lo sometemos a un estado catabólico durante mucho tiempo, comenzará a destruir todo lo que pille (los músculos entre ello). Aprende a llevar a tu cuerpo a un estado parasimpáticos (o anabólicos).

El equilibrio entre el entrenamiento y la recuperación

No te voy a negar que hacer ejercicio físico llega a ser adictivo, y puede ser el causante de algunos problemas si se abusa de él. Ese sentimiento de euforia puede hacer que muchas personas quieran lograrlo constantemente, pero no caen en la cuenta de cómo afecta a largo plazo. Tanto la intensidad como el volumen del ejercicio deben ir sumándose gradualmente en un programa a lo largo plazo.

Un buen plan de entrenamiento evita el agotamiento y permite que conozcas tu cuerpo lo suficientemente bien como para entender las señales que te manda.