La práctica de yoga está cada vez más extendida por todo el mundo. Cada uno busca cubrir sus necesidades físicas y mentales y, al parecer, esta disciplina logra contentar a la mayoría. La práctica y la meditación forman parte de un estilo de vida, capaz de revitalizar a muchas personas. Hoy te hablamos del yoga para aumentar tu energía.

Con el calor propio del verano, mucha gente siente que su energía disminuye. Parece que levantarse de la cama cuesta más y afrontar las tareas diarias se complica. Quienes optan por el yoga para recargar su batería y disponer de toda la energía necesaria, encuentran muchas satisfacciones. El viaje en el aprendizaje de esta actividad es muy personal y profundo. La meditación, la atención a la respiración y la ejecución de diferentes posturas, aporta a cada cual aquello que está buscando.

El yoga aplicado a la vida cotidiana

Los beneficios mentales del yoga son muy conocidos. Este aporta una gran sensación de equilibrio, calma, bienestar y conexión con el plano espiritual. Por otro lado, se sabe que a nivel físico tiene grandes aportaciones para mantener la salud en óptimas condiciones. Sin embargo, no se tiene tan presente que el yoga puede ser una herramienta muy útil en circunstancias vitales, capaz de aliviar las molestias de la menstruación, los dolores de las agujetas o la falta de energía para afrontar la vida.

Yoga para aumentar la energía

Postura de la cobra

Tumbado boca abajo, apoya las palmas de las manos en el suelo, junto al pecho. A continuación ejerce presión, prestando atención a tu respiración y eleva el tronco con suavidad.

Postura de la silla

De pie, flexiona las rodillas como si te sentases en una silla. Mantén la columna alargada, respetando la línea diagonal con respecto al suelo. Lleva lo brazos sobre tu cabeza, juntando las palmas de las manos. El abdomen y las piernas permanecen activos. La cabeza queda entre los brazos y la mirada se dirige al frente.

Postura de la vela

Tumbado boca arriba lleva las piernas hacia el techo, sujetando la zona lumbar con las manos. Los codos están apoyados en el suelo para servir de soporte, y la espalda queda elevada hasta el vértice de las escápulas. Alarga bien el cuerpo, actívalo y respira con calma.

Postura del cadáver

Conocida también como la postura de relajación. Túmbate sobre la esterilla y separa ligeramente las piernas. Los brazos están alargados junto al cuerpo, separados de éste. Relaja la musculatura, respira hondo y siente cómo tu cuerpo se recarga de energía.