A estas alturas ya sabemos que el deporte es casi imprescindible en nuestra vida. Lo podemos practicar, independientemente de nuestra edad o circunstancias personales. Hay infinidad de actividades físicas que se pueden adaptar a las necesidades de cada uno. Por ello, involucrar a los niños en el ambiente deportivo desde pequeños es todo un acierto.

Cuando permitimos que los niños se adentren en el mundo del deporte, estamos ayudando a que desarrollen una serie de valores muy positivos para enfrentar la vida. Aspectos como la disciplina, la responsabilidad, el compañerismo y el sentido del triunfo y la derrota, son algunos de ellos.

Más allá de animarles a jugar al fútbol o al baloncesto y descubrirles el mundo del ballet o el karate, podemos acompañarlos en rutinas de estiramientos. Se divertirán con nosotros y disfrutarán del rato de juegos mejor invertido.

Estiramientos para niños

Algo que podemos hacer, es realizar una pequeña rutina por la mañana, los días en que no tienen colegio. Nos pondremos nuestra ropa deportiva y haremos una serie de estiramientos, como si fuera una breve práctica de yoga. Enseñarles a escuchar su respiración también puede ser muy positivo. Los niños se sienten bien cuando les dedicamos nuestro tiempo y compartimos una actividad juntos.

Algunos de los estiramientos que podemos realizar son:

La mariposa

Sentados en el suelo con las plantas de los pies juntas y las rodillas flexionadas hacia los laterales. Podemos hacer pequeños rebotes, como el aleteo de una mariposa.

ejercicio madre e hija

La cobra

Tumbados boca abajo, con las manos apoyadas a la altura del pecho, subir el tronco llevando la mirada hacia arriba. ¡Te asombrarás con su elasticidad!

La ranita

Tumbados boca abajo flexionamos las rodillas y juntamos las plantas de los pies, de manera que trabajemos la apertura. Ahora, con mucha suavidad, damos toquecitos en los pies del pequeño hacia el suelo. Si celebras sus capacidades seguro que le haces sentir muy especial.

El triángulo

De pie, redondeamos la espalda dejando caer el tronco. Caminamos con las manos hacia adelante hasta formar un triángulo con nuestras piernas y brazos. La cabeza debe permanecer entre los brazos mirando hacia las rodillas.

Postura sobre la cabeza

¿Por qué no le enseñas a hacer el pino sobre la cabeza? Pon un cojín en el suelo y explícale la técnica para que poco a poco vaya logrando permanecer en equilibrio sobre su cabeza. Para esta postura, el niño debe tener una edad más avanzada. Una vez que aprenda, ¡seguro que lo tienes boca abajo muy a menudo!

Recuerda que compartir tiempo con ellos, realizando esta rutina deportiva disfrazada de juegos, les hará sentir bien y creará un vínculo muy importante.