Estamos muy acostumbrados a escuchar que el estiramiento es una parte súper importante de nuestro entrenamiento. Y es que estirar es la clave para tener una buena flexibilidad muscular, lo que facilita cualquier tipo de movimientos y rutinas.

Tener un buen estado de flexibilidad nos permitirá una mayor amplitud de movimiento y, además, ayudará en la prevención de lesiones. Cuando trabajamos la musculatura de nuestro cuerpo, favorecemos su crecimiento y desarrollo. Esto suele provocar un exceso de tensión y rigidez que no favorece el aumento de flexibilidad.

Aumentar la flexibilidad

Los ejercicios para lograr un cuerpo más flexible deben estar incluidos en la rutina de estiramientos. Puedes realizar un pequeño calentamiento con ejercicios aeróbicos antes de comenzar. Por otro lado, si llevas a cabo una rutina específica o trabajas con pesas, es importante que dejes los ejercicios de flexibilidad para después del entrenamiento. Debes estirar dando lo máximo de ti, pero diferenciando el límite entre esfuerzo moderado y el dolor intenso. Si te pasas en la resistencia de las molestias propias del estiramiento, podrías provocarte alguna lesión.

3 sencillos ejercicios “estrella” para aumentar tu flexibilidad

Mariposa o flor de loto

Se trata de un ejercicio muy básico conocido por todos. En cambio, a la hora de enfrentarlo, muchos se encuentran con dificultades. Especialmente aquellos que tienen la musculatura rígida o acortada. La mariposa o flor de loto, sirve para estirar los músculos de las caderas, aductores y muslos.

Para realizar este estiramiento, debes sentarte con la espalda totalmente estirada y, con las rodillas dobladas en orientación hacia el suelo, juntar las plantas de los pies. Puedes colocar las manos detrás de tu espalda para facilitar el equilibrio. La intención es que intentes acercar los talones a los muslos lo máximo posible; y, al mismo tiempo, aproximar las rodillas al suelo.

Si eres constante, poco a poco verás cómo cada vez te sientes más cómodo en esta posición. No te costará mantener el equilibrio con la espalda estirada y, además, tus rodillas rozarán el suelo.

Tocarse las puntas de los pies

Esta es la típica demostración de aquellos que quieren evidenciar su escasa flexibilidad. Y es que quienes carecen de ella, muestran cómo son incapaces de tocarse las puntas de los pies con los dedos. Además, suele ser característico ese pequeño rebote hacia el suelo constatando que, efectivamente, no hay manera de alcanzar los pies.

Pues bien, se trata de un ejercicio muy importante para mejorar la flexibilidad de la región lumbosacra, los glúteos y los isquiotibiales. Para realizarlo, debes ponerte en pie con la espalda estirada. Poco a poco, articulando vértebra a vértebra, tienes que intentar tocar tus pies, intentando no flexionar las rodillas.

Se trata de un ejercicio sencillo, muy eficaz, y con el que podrás ver tu evolución de una forma muy evidente.

Expansión de pecho o cobra

Este estiramiento es muy característico del yoga. Se conoce como cobra y sirve para estirar los músculos del cuello, hombros, pecho, área abdominal y vertebral.

Para ejecutar la cobra, tienes que tumbarte boca abajo y situar las manos a la altura del pecho. Una vez estés en esta posición, posición inicial, estira los brazos con la mirada hacia arriba. La intención es que logres estirar los codos por completo.