La flexibilidad es una capacidad difícil de adquirir si no le dedicamos el tiempo necesario y no lo hacemos debidamente. Al igual que sucede con los entrenamientos de fuerza o resistencia, los de flexibilidad  necesitan sesiones específicas más allá de los estiramientos que realizas al terminar tu entreno habitual. Muchos apuestan por el Yoga para además aprender a controlar la respiración y notas los avances más rápido.

Puede darse el caso de que comiences a frustrarte si después de varias sesiones autodiseñadas por ti, no notas resultados o estás estancado en un mismo nivel. Esto puede deberse a que no estás siendo todo lo eficiente que podrías. Te contamos algunas razones por las que no avanzas en tu flexibilidad.

Haces sesiones bastante duraderas

Realizar estiramientos de una sola postura, por ejemplo el split, y dedicarle toda la sesión a ello. Tus músculos necesitan recuperarse en la misma sesión de entrenamiento, así que intenta trabajar varias zonas de tu cuerpo para no saturar. ¿Verdad que no podrías aguantar 40 minutos de sentadillas?

Asimismo, no es necesario que estés durante más de una hora estirándote de forma estricta. Tómate tu tiempo, descansa u opta por realizar yoga para trabajar también la respiración.

No le dedicas tiempo

Puede darse el caso contrario. Si quieres ser flexible, necesitarás dedicarle tiempo exclusivo a tus estiramientos. No te servirá con cinco o diez minutos al terminar tu sesión de cardio. Ese tipo de estiramientos ayudan a la recuperación del músculo y previenen lesiones, pero no están enfocados a ganas flexibilidad.

Intenta dedicarle más de tres días a la semana durante una media hora. Es ideal si lo combinas con otros tipos de entrenamientos, ya que tendrás los músculos calientes y será más fácil realizar los estiramientos. ¡No lo hagas nunca en frío!

Realizas estiramientos demasiadas veces

Puede ser una paradoja, ¿no? Seguro que pensabas que cuantas más veces te estiraras durante el día y la semana, antes ganarías flexibilidad. Desarrollar esa capacidad requiere de darle el descanso necesario a tus músculos, al igual que lo haces en los entrenamientos de fuerza.

Tómate uno o dos días de descanso entre sesiones de estiramiento y, en caso de seguir sin avanzar nada, opta por reposo durante 3-5 días. Tu cuerpo te lo agradecerá y comenzarás a notar los resultados. No te fuerces y deja que tus músculos se tomen tiempo para recomponerse frente al próximo estiramiento.

Lo haces con dolor

Los estiramientos no deben producir ni realizarse con dolor. El dolor es síntoma de que algo no va bien y puede acabar en un desgarre o lesión. ¡Ojo! No es lo mismo tensión que dolor. Lógicamente debe haber cierta tensión para notar que estamos trabajando.

Si estiras con dolor, te verás obligado a dejar de hacerlo durante algunos días hasta que te recuperes. Esto hará que no seas constante y no puedas ganar la flexibilidad que buscas.

Solo te centras en una postura

Te obsesionas con mejorar la flexibilidad de tu espalda o piernas y solo realizas estiramientos para ellas. ¡Error! Es imprescindible que trabajes todo tu cuerpo para mejorar tu capacidad elástica. Tus músculos están conectados entre sí y debes ejercitar todo el conjunto para notar avances.

El ciclo menstrual también influye

Las mujeres no suelen ser conscientes de los cambios hormonales que se producen en el cuerpo, más allá de la menstruación. Del día 16 al 26 de tu ciclo, estarás en los mejores días para realizar estiramientos gracias a las hormonas que dejan tu cuerpo mucho menos tenso.
En cambio, desde el 6 hasta el 15 nos costará mucho más. Seguro que inconscientemente tú también has notado estos cambios y no entendías muy bien por qué.