La flexibilidad es una de las capacidades del cuerpo humano, y para ser un deportista completo es necesario que la trabajes al igual que lo haces con la fuerza, la resistencia o la potencia. No hay una edad límite para mejorar nuestra elasticidad, de hecho es la habilidad que siempre podremos lograr al 100%. A pesar de que muchos se acojan a eso de “yo es que no soy flexible” para evitar hacer ciertos ejercicios, la realidad es que siempre es posible mejorarla con algunos ejercicios básicos.
Eso sí, vas a tener que ser constante e incluirlos en tu rutina semanal de entrenamiento. Personalmente, dedico dos días a la semana a realizar exclusivamente ejercicios de flexibilidad, estiramientos y movilidad. Sin esto no vas a poder avanzar en tu entrenamiento de fuerza o resistencia. Y, lo más importante, puedes evitar contracturas, sobrecargas y lesiones.

Es una pena que nazcamos con una flexibilidad de casi el 100% y la vayamos perdiendo con el paso de los años. Tanto que para muchos supone un problema agacharse para atar los cordones. Esta cualidad debe potenciarla cualquier persona, no importando si es deportista o lleva una vida menos activa.

¿Por qué es importante mejorar la flexibilidad?

Gracias a esta habilidad, el cuerpo es capaz de moverse y ejercitarse en diferentes formas. Es muy importante estirar al terminar el entrenamiento para permitir que los músculos se recuperen correctamente. Al igual que también es necesario para evitar el acortamiento de los músculos, algo que suele ocurrir cuando pasamos mucho tiempo sentados.

Con la flexibilidad también podemos evitar lesiones, como esguinces o tendinitis, ya que preparamos los músculos a que sean menos rígidos.  Y, por supuesto, ayudaremos a que nuestro cuerpo se mantenga firme, activo, joven y eficaz en el entrenamiento. Estoy segura de que en alguna ocasión se te ha “subido” el gemelo o te ha dado un tirón de espalda al agacharte.

Apúntate los siguientes ejercicios para mejorar la flexibilidad.

Ejercicios para ser más flexible

Si no tienes mucha idea de ejercicios, rutinas o entrenamientos, lo ideal es acudir a clases colectivas que te guíen. En el caso de mejorar esta habilidad, te recomiendo ir a yoga y pilates. No solamente trabajas la flexibilidad, sino que puedes mejorar la estabilidad, la propiocepción y la fuerza corporal. Aun así, a continuación te damos algunos ejercicios para realizar en casa o en el gimnasio.

  • Siéntate con las piernas estiradas y juntas. Estírate hacia delante, llevando los brazos hacia la punta de tus pies. La intención debe ser de pegar el ombligo lo más cerca posible de las piernas, para así evitar demasiada curvatura de la espalda y una mala postura de los hombros.
  • Haz el mismo ejercicio que antes, pero separando las piernas. Deberás bajar tu tronco y, si puedes, apoyar los antebrazos. No te olvides de bajar el ombligo hacia el suelo.
  • Colócate en cuadrupedia y comienza a separar las piernas, con las rodillas apoyadas. Ábrete todo lo que puedas y coloca los antebrazos en el suelo para crear una mayor tensión. En ningún ejercicio debes notar dolor.
  • Siéntate, apoyando el glúteo en tus talones, y baja el tronco hacia delante. Estira tus brazos todo lo que puedas y recupérate llevándolos hacia atrás.
  • Túmbate en el suelo, eleva las piernas y flexiónalas en un ángulo de 90º. Pon tus brazos en cruz sobre el suelo para mantener el equilibrio. Deja caer tus piernas hacia el lado derecho, manteniendo el tren inferior apoyado en el suelo. Debes notar un estiramiento en toda la espalda, sobre todo en la zona baja.
  • Tumbado en el suelo, lleva tus rodillas al pecho y, seguidamente, impúlsate para llevar tus pies detrás de la cabeza. Al principio es posible que no logres tocar el suelo, pero con la ganancia de elasticidad podrás conseguirlo sin mucha dificultad.