La diferencia entre estos dos términos puede ser pequeña, pero bastante importante. Es muy interesante que comprendas las diferencias para que puedas entender mejor cómo abordar los escenarios en tu cuerpo. Para ser un deportista completo, estas dos capacidades son necesarias abordarlas en los entrenamientos, tanto en sesiones de estiramiento como en rutinas de movilidad.

¿Cómo aprender a diferenciarlas?

Podemos entender la flexibilidad como la capacidad de un tejido para estirarse. En cambio, la movilidad se refiere la capacidad de lograr activa o pasivamente un rango de movimiento, o el rango de movimiento en una articulación.
Es decir, la primera sería un rango de movimiento pasivo y la movilidad es su rango de movimiento activo (aunque se compone de agentes pasivos y activos).

Cuando se hacen entrenamientos de fuerza para mejorar el acondicionamiento físico, es fundamental que se practiquen ejercicios de movilidad en el calentamiento y en la vuelta a la calma. La gran diferencia entre una rutina sin tener en cuenta todas las capacidades físicas y un buen programa de acondicionamiento es que este último tiene todos los elementos del movimiento humano cubiertos.

¿Cómo podemos saber lo que necesitamos?

Si tienes un rango de movimiento suficiente como para hacer las cosas todos los días y tu calidad de vida es increíble, tal vez todo lo que necesitas hacer es mover tus articulaciones diariamente para conservar lo que tienes.

En cambio, si careces de rango de movimiento para realizar tareas específicas, es posible que necesites aumentar la flexibilidad. Pero recuerda, estirar durante horas y horas no causará cambios físicos en tu tejido muscular, tan solo cambios neuronales. Así que después de «estirar» y ganar más alcance, querrás seguir complementándolo con movilidad.

Si tiene el rango de movimiento adecuado pero careces del control de este rango de movimiento, es posible que necesites más movilidad en ese rango de movimiento específico.

Aprende a mejorar la movilidad con estos ejercicios