En ocasiones, llegamos a casa tras un día de intenso trabajo o entrenamiento y nos sentimos verdaderamente agotados. Este estado puede ser tan profundo, que incluso nos hace sentir nerviosos, agitados o con dificultad para lograr la calma y el descanso. Descubre los siguientes estiramientos relajantes que te ayudarán a equilibrar tu interior y a lograr un sueño reparador.

¿Te ha ocurrido alguna vez que has pasado una muy mala noche debido a un elevado nivel de cansancio? Puede resultar contradictorio, sin embargo, ocurre de una forma muy frecuente. En ocasiones la tensión, el estrés o el agotamiento, hacen que sintamos dolor y pesadez en el cuerpo. Además, la intranquilidad y la agitación también pueden aparecer en estos casos.

Dedicar unos momentos a realizar estiramientos relajantes puede liberarnos de una forma extraordinaria de todo el peso físico y mental que sentimos. Si, además, respiramos profundamente y nos permitimos un momento de silencio y atención plena, las posibilidades de descansar aumentan de forma indescriptible. Llegar a casa con una mochila llena de preocupaciones, quejas o problemas, por cansados que estemos, nos impedirá un sueño reparador.

3 Estiramientos relajantes que favorecerán tu bienestar

Cuello

Siéntate en una silla o en el borde de la cama, alarga la espalda y céntrate en tu respiración con los ojos cerrados. A continuación lleva tu cuello hacia un lado, dirigiendo la oreja hacia el hombro sin que éste de eleve. Puede ejercer una LIGERA presión posando tu mano sobre la oreja contraria. Siente cómo se alarga la musculatura pero no fuerces bajo ningún concepto. Cambia de lado y posteriormente lleva la barbilla al pecho con la misma dinámica. Es muy importante que te tomes tu tiempo y te olvides del reloj, no hay prisa.

Brazos

De pie, alarga tu brazo derecho hacia abajo, y flexiona la muñeca, de manera que la palma de la mano apunte hacia el suelo. Los dedos se dirigen hacia atrás. A continuación, con la otra mano, coge los dedos y establece un suave empuje hacia arriba, de manera que la musculatura de tu antebrazo se extienda. Cambia de brazo.

Lumbares

Ésta es una de las zonas que más sufre tras un día intenso. Túmbate boca arriba con las piernas alargadas. A continuación, flexiona una de tus rodillas y llévala al pecho abrazándola para ejercer una ligera presión. Es muy importante que no ahueques la lumbar dejando mucho espacio con respecto al suelo. Intenta mantenerla plana y respira profundo manteniendo unos segundos la posición. Más tarde, cambia de pierna.

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