Comenzar en pilates es toda una aventura. La mayoría de principiantes (en cualquier tipo de clase) opta por ponerse al fondo de clase para pasar desapercibido. Como este, hay muchos más errores que cometemos, aunque seamos unos asiduos a este tipo de disciplina. A continuación te desvelamos algunas cosas que debes hacer (y no hacer) durante una clase de pilates. ¿Estás listo para sacarle el mayor rendimiento?

Nunca digas que no puedes

“No puedo” es una frase que muchos deportistas mencionan, sobre todo cuando empiezan un ejercicio nuevo. Escuchar a alguien decir que no puede hacer un ejercicio es como disparar con una metralleta. Lógicamente, al principio no serás capaz de realizar posturas avanzadas, pero para ello el monitor desvelará diferentes opciones para que lo adaptes a tu nivel. Cuando pase un tiempo, debes ser tú (con la motivación de tu monitor) el que te empuje a realizar opciones más complejas. Tienes que desafiar a tu cuerpo en cada sesión.

En pilates se requiere progreso, no perfección. Por lo que para ser “bueno”, tendrás que tomarte tu tiempo. Muy posiblemente un ejercicio no se perfeccione en el primer intento, pero eso no implica que no puedas conseguirlo. Intentalo todas las veces necesarias y, si te resulta complicado, pide al monitor que realice una modificación para ti.

Céntrate en la conexión mente-cuerpo

En pilates, como en yoga, se requiere una gran conexión mente-cuerpo para realizar cada movimiento. Debes tener consciencia del uso de la mente tanto como del cuerpo para obtener los mejores resultados. Tienes que visualizar a tus músculos y huesos trabajando juntos para producir los movimientos precisos. Aquí no funcionan los “impulsos” porque podemos pecar de técnicas incorrectas.

No esperes bajar de peso radicalmente

Lo siento mucho, pero el pilates te hace fuerte no delgado. Los monitores se especializan en los movimientos y la flexibilidad, por lo que tu principal objetivo durante la clase no debe ser perder peso. Está bien que sea uno de tus objetivos, pero no el esencial en esta clase.
En pilates construirás músculos, fortalecerás tu core y desarrollarás fuerza en todo el cuerpo, pero no puedes garantizarte una pérdida de peso radical; eso se consigue mediante un cambio general en el estilo de vida, en el que obviamente el pilates ayudará.

Sé constante

La consistencia es clave para cualquier tipo de actividad. Cuando te apuntes por primera vez, intenta reservas dos horas cada semana para que puedas dedicar cierto tiempo al pilates. Cuanto más lo hagas, más rápido responderá tu cuerpo a las evoluciones. La memoria muscular existe, y el cuerpo desarrolla una conexión más profunda con el ejercicio. De forma rápida notarás cambios, no solamente en los entrenamiento, sino también en tus tareas cotidianas. Con una buena postura se reducen dolores y molestias corporales.

Nunca te compares con otros

Ni en pilates ni en ninguna otra clase. Cada cuerpo es diferente, pero sobre todo en esta actividad es mucho más personal. No envidies las capacidades de tu compañero y comienza a trabajar las tuyas. Rendir mejor o peor depende también del día. Hay ocasiones en las que los mismos instructores tienen un día difícil y no les sale adecuadamente ciertos movimientos. Tu cuerpo está en constante movimiento, por lo que es necesario que aprendas a escucharlo.

Despierta a tus glúteos

Creéme que te vas a sorprender de la importancia que tienen tus glúteos en pilates. Estos músculos ayudan a mantener la pelvis en su posición correcta durante el ejercicio, lo cual es fundamental para una postura adecuada y para mantener la conexión con los músculos de potencia (muslos internos, recto y abdomen transverso, oblicuos internos y externos e isquiotibiales). Si en algún momento sientes quee stás haciendo fuerza con la zona baja de la espalda, ¡aprieta los glúteos!